Los trabajos en Estépar sacan a la luz los cuerpos de 20 fusilados
Se suman a los 76 hallados en 2014 / El día 18 entregarán restos de 8 presos a sus familias
El monte de Estépar, un pequeño pueblo situado a apenas 21 kilómetros de la capital burgalesa, ha sacado a la luz 20 nuevos cuerpos de personas que fueron fusiladas en este lugar durante los primeros meses de la Guerra Civil. Tal y como informa Ical, las labores de exhumación que lidera el equipo del antropólogo forense Francisco Etxebarría, y que coordina el arqueólogo de la Universidad de Burgos (UBU) Juan Montero, han permitido localizar una nueva fosa. En ella se esperaba encontrar unos 15 cadáveres pero, presumiblemente, puede haber en torno a la veintena.Recuerdan que ocho meses después de que se localizaran 76 cuerpos en distintas fosas del monte de Estépar -considerado por los historiadores como uno de los puntos negros del franquismo y el lugar en el que perecieron cerca de 300 personas-, la Coordinadora por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos, con el apoyo de la ciudadanía que ha colaborado en una campaña de crowfounding, ha vuelto a impulsar nuevas labores de exhumación. «Con el fin de devolver la dignidad a finados y a sus familiares, que llevan esperándoles tantos años», afirman.El resultado es visible a pie de fosa. Junto a una veintena de casquillos de Mauser -el arma de fabricación alemana que usaban los falangistas en sus conocidos ‘paseos’-, se encuentran una veintena de cuerpos apilados en posturas forzadas, borrados del mapa en aquellos meses del 36. Setenta y nueve años después, un grupo de voluntarios se afana en devolverles la identidad con el ánimo de que puedan reencontrarse con los suyos una vez sean identificados. Tarea nada fácil.Montero contempla junto con Paco Extebarria los primeros hallazgos. La mujer de Extebarria, una de las voluntarias, acaba de encontrar junto a uno de los restos lo que parece ser un tubo de crema o dentífrico de una conocida marca de la época. «Lo traerían del penal de Burgos porque una vez les metían en la cárcel, les quitaban todo. Es pequeño, parece de uso unipersonal y éste se lo trajo consigo en sus bolsillos».objetos personalesHallar utensilios y objetos personales «es fundamental para saber de quiénes son los restos hallados», comentan los responsables. «Por el momento, sólo hemos encontrado botones y un mondadientes que pudo estar en uno de los bolsillos del traje de uno de los fusilados», concreta Extebarria, que entiende que se trata de elementos comunes que aportan muy poca información.Por el momento, ni rastro de anillos de boda, cadenas u otras señas capaces de firmar apellidos o ser identificadas por sus seres queridos.Recuerdan que muchas de las personas que perdieron la vida en el monte de Estépar llegaron desde el penal de Burgos, ya que la corta distancia de la cárcel franquista con el pueblo propició la proliferación de sacas a esta zona. «En Estépar, los vecinos escuchaban los disparos y todos sabían que aquí era donde mataban a los de la cárcel de Burgos», relata una vecina.Sin embargo, hasta estos parajes también fueron a parar vecinos de pueblos cercanos poco después de ser señalados como cómplices del bando republicano. Maestros, alcaldes o simples agricultores perdieron la vida en un entorno, hoy ubicado junto a las obras de la Alta Velocidad, en el tramo Valladolid- Burgos.Aunque las cifras bailan según se hable con unos u otros historiadores, se estima que las fosas comunes de Estépar contengan los cuerpos de entre 300 y 400 presos del penal. Entre los nombres de quienes se cree que perecen en esta zona, se encuentra una figura muy ligada en la ciudad de Burgos, la del reconocido músico burgalés Antonio José Martínez Palacios.Con 33 años, fue fusilado el 11 de Octubre de 1936 cerca de Estépar, donde se cree que yace junto al de su hermano Julio, tras ser detenidos el 7 de agosto en su domicilio de Burgos por un pelotón de falangistas y conducidos al penal burgalés.