El Correo de Burgos

MEDIO AMBIENTE

Historia, salud y leyendas rebosan en el agua burebana

La evolución y prosperidad de la comarca está estrechamente vinculada al líquido elemento

Imagen de una estación depuradora-G.G.

Imagen de una estación depuradora-G.G.

Burgos

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Uno de los elementos imprescindibles para la vida es el agua pero en el caso de La Bureba su papel entra de lleno en su historia por las diferentes características de sus muchos manantiales que este año presentan un aspecto como antaño tras años bajo mínimos.Dentro de los numerosos capítulos donde el agua cobró especial importancia en la historia de la comarca cabe destacar dos que hoy en día siguen cumpliendo su papel que se remonta a más de ocho siglos atrás.En primer lugar por su repercusión están los Lagos de San Vicente cuyas propiedades curativas atrajeron a La Bureba a la hija del rey musulmán de Toledo que posteriormente sería Santa Casilda, patrona de la comarca.El paso del tiempo redujo el caudal de los antiguos lagos a las fuentes Blanca y Negra incorporando a su constatado efecto sobre la salud una faceta legendaria relacionada con la fertilidad.Así el Pozo Blanco tiene la propiedad de hacer fecundas a las mujeres que a Santa Casilda se encomiendan tras realizar el ritual de lanzar una teja desde cierta altura, si logran que se introduzca dentro del pozo, tendrán descendencia en el plazo de un año.Su homónimo Negro también tiene su propia leyenda en el plano curativo, aquí es donde Santa Casilda sana de su enfermedad, contándose que simplemente con mojar una prenda y ponérsela al enfermo, este quedará sano.Sin una historia donde las leyendas tengan cabida otro manantial ocupa páginas en la historia burebana y actualmente en los resultados de una empresa multinacional.Este es el manantial de Santolín cuya primera referencia se localiza en la transacción, pare evitar conflictos habitualmente sangrientos en la época, entre Doña Urraca y el entonces abad de San Salvador de Oña, Pedro II, a finales de siglo XII.Cabe recordar que en esa época el valor de las aguas del manantial de Santolín se consideraron de tanta importancia como para ser ‘moneda fuerte’ entre el cenobio más poderoso del reino castellano y los monarcas de la época.Transcurridos ocho siglos su importancia se mantiene plenamente vigente por sus beneficios para la presión arterial contando con una planta embotelladora industrial de su caudal que se vende por toda España.No son los únicos manantiales con su nombre estampado en pergaminos y legajos o que fueron fundamentales en el desarrollo de la comarca, especialmente los existentes en el primer Camino de Santiago que cruzaba la comarca, pero son los que pese al tiempo mantiene intactos sus orígenes y usos ancestrales.

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