El Correo de Burgos

Gestión mixta para El Montecillo

El coordinador de la Plataforma por el Directo Aranda-Madrid-Burgos, José Luis Cortijo, aboga por la privatización de los servicios ferroviarios y la circulación de camiones sobre trenes

La línea férrea de la estación de El Montecillo continúa en desuso.-CITORES

La línea férrea de la estación de El Montecillo continúa en desuso.-CITORES

Burgos

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La esperanza, entre dimes y diretes, es lo último que los integrantes de la Plataforma por el Directo Madrid-Aranda-Burgos piensan perder. La batalla entre el colectivo y el Ministerio de Fomento, de «David contra Goliat», se antoja duradera. No obstante, el coordinador de este grupo ciudadano, José Luis Cortijo, asegura que seguirán en la brecha para «hacer ver las bondades del ferrocarril» a pesar de que «la intención de Fomento y de Adif sea cerrar la línea».Con la estación de Aranda en el ojo del huracán, y tras conocer a través de este periódico los escasos beneficios que genera en relación a los gastos anuales, Cortijo sostiene que la actual situación de El Montecillo supone «un despilfarro más en el sector público», ya que «apenas hay tráfico, pero sí unos gastos de personal muy importantes».Sin entrar en la cuestión sobre posibles traslados de trabajadores, el portavoz de la plataforma aboga por el establecimiento de un sistema mixto de la red ferroviaria. Es decir, «que el Estado asuma la titularidad de las infraestructuras y que el sector privado se encargue de gestionar los servicios». De esta forma, asevera, existirían «incentivos para hacer las cosas bien», puesto que «por desgracia, no se pueden establecer medidas para mejorar la competitividad en el sector público».En defensa de la coexistencia público-privada del tráfico aéreo como modelo a seguir, Cortijo esgrime la necesidad -en caso de que la medida se llevase a la práctica- de poner en marcha mecanismos de control efectivos para garantizar «la seguridad de los pasajeros», que debe «primar por encima de los beneficios económicos».Modelo suizo«El sector público español es como el perro del hortelano, ni come ni deja comer», señala el coordinador del colectivo, incapaz de entender cómo «se deja el camino libre a la competencia» y, al mismo tiempo, se impide la privatización de un servicio «ineficaz».Por competencia se refiere al transporte de mercancías y de viajeros, principalmente camiones y autobuses. Respecto al primer ámbito, es consciente de que la reanudación de la línea supondría, inevitablemente, entrar en conflicto con los transportistas, sobre todo si tenemos en cuenta que «España es el país con mayor ratio de cabezas tractoras por habitante de Europa».Por ello, plantea una alternativa capaz de contentar a ambas partes: la carretera rodante. Se trata de un modelo que nació en Suiza basado en la circulación de camiones y semirremolques sobre un ferrocarril cuyos vagones utilizan ruedas de diámetro reducido. A través de esta combinación, que fomenta la combinación de medios en lugar de la competencia, Cortijo estima que «se ahorraría en tráfico y dinero», además de «reducir el impacto ambiental» al disminuir la circulación de vehículos pesados en las carreteras.Tras analizar los resultados obtenidos no solo en Suiza, sino también en «algunos trayectos de Francia y Alemania», el representante de la Plataforma por el Directo está convencido de que la medida «sería viable en Aranda, porque se evitaría la ruptura de carga».Adaptarse al viajeroJunto a la reanudación del transporte de mercancías por vía férrea, la principal reivindicación del colectivo es la recuperación del tráfico de pasajeros, una cuestión que genera controversia y disparidad de opiniones en relación a la rentabilidad del servicio, razón por la que se anuló hace años.El problema, a juicio de Cortijo, radica en que «siempre se ha pretendido que el viajero se adapte a lo que se le quiera ofrecer en lugar de que el servicio se adapte a las necesidades del viajero». En este sentido, desmiente que la reapertura de la línea sea deficitaria teniendo en cuenta «la importancia de la población de Aranda y el tráfico de autobuses».La solución, por lo tanto, pasaría por el establecimiento de «servicios de media distancia con pocas paradas que salgan a primera hora hacia Burgos y Madrid y que vuelvan por la tarde». Para reforzar su argumento, y a modo de ejemplo, indica que la compañía Alsa continúa efectuando servicios diarios en ambas direcciones.Por otra parte, Cortijo recuerda que, en otros países como Bélgica, «no se permite el tráfico por carretera en los trayectos con servicio ferroviario». Esta normativa, en su opinión, propiciaría «un sistema ferroviario más competitivo» en caso de implantarse entre Madrid y Aranda. Sin embargo, opina que a día de hoy «el Estado permite que un sector contrario le haga la competencia».Ramal ferroviarioEl esperado y a la vez discutido ramal ferroviario de Prado Marina también está en la agenda reivindicativa de la Plataforma por el Directo. A este respecto, Cortijo califica la actuación como «una inutilidad» si no se efectúa «la unión» o, por lo menos, la total reapertura de la línea.También tiene en mente, al igual que sus compañeros de trinchera, los robos acometidos durante los últimos años sobre la infraestructura del sistema de Control de Tráfico Centralizado (CTC), que permite regular sistemas y señales desde un equipo informático. Por eso, insta a Fomento y Adif a hacerse cargo de dichos costes, dada la obligación ministerial de «tener la vía en perfectas condiciones». De no hacerlo, vuelve a apostar por la privatización, pues «no es de recibo que se exija a las empresas que paguen la reparación».Un estudio de viabilidad «para ganar tiempo»El famoso estudio de viabilidad sobre la posible reapertura de la línea Madrid-Aranda-Burgos anunciado por la ministra de Fomento, Ana Pastor, a principios de marzo es, en opinión del portavoz de la Plataforma por el Directo, José Luis Cortijo, una estrategia para «ganar tiempo» y «tenernos calmados» antes de las elecciones. «No se sabe nada ni se va a saber», asegura Cortijo, convencido de que «la intención de Fomento y de Adif es cerrar la línea». Asimismo, el coordinador del colectivo afirma que Pastor «no sabe lo que gestiona», si bien reparte culpas al señalar que la polémica comenzó a gestarse en la época del anterior ministro José Blanco.

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