El Correo de Burgos

Paleolítico Vivo espera su repunte con inversión privada

El objetivo del proyecto, en caso de fructificar las negociaciones, es ofrecer «un viaje en el tiempo» / El miércoles llegarán cuatro bisontes al complejo

Los bisontes que llegarán a Salgüero, todavía en Holanda, son de origen polaco y holandés.-ECB

Los bisontes que llegarán a Salgüero, todavía en Holanda, son de origen polaco y holandés.-ECB

Burgos

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Después de atravesar un inmenso cúmulo de dificultades, económicas en la mayoría de los casos, el proyecto Paleolítico Vivo -ubicado en Salgüero de Juarros y único en su especie a nivel mundial- posiblemente despegue de forma creciente y definitiva a partir de este verano en caso de fructificar las negociaciones que sus responsables mantienen en estos momentos con inversores privados de renombre. Así lo asegura su secretario general y director de la empresa Sierra Activa, Eduardo Cerdá, dispuesto a ofrecer un «auténtico viaje en el tiempo» hacia el principio de los tiempos que genere, como mínimo, «200.000 visitantes al año».La propuesta, enmarcada en el patrimonio histórico, cultural y social de la Sierra de Atapuerca, contaría con un sinfín de actividades -safaris incluidos- capaces de recrear, con la mayor fidelidad posible, cómo vivían los primeros moradores del planeta. Cerdá se muestra optimista ante el previsible e inminente desarrollo de un proyecto nacido de la «vocación y fe ciega» de los miembros de la asociaciónPaleolítico Vivo, quienes han sufragado durante los últimos años todos los costes con la ayuda, «única y exclusivamente», de la Diputación Provincial.Bisontes desde holandaPara recrear de la forma más fidedigna posible el hábitat primitivo de Atapuerca, se antoja imprescindible contar con una reserva de animales presentes en aquella época. Por ello, en febrero del año pasado se produjo el traslado de 27 uros procedentes de Holanda al complejo que la asociación posee en la comarca de Juarros.A tan curiosa manada se unirán este miércoles cuatro bisontes -tres hembras, en principio una de ellas preñada, y un macho- cedidos por el Natuurpark de Lelystad dentro del programa de conservación mundial de esta especie que se encuentra en peligro de extinción.Bajo un contrato de cesión por un año, con posibilidad de prórroga, los animales permanecerán en una zona de exclusión de 17 hectáreas. Aparte de servir como atractivo turístico, los cuatro bisontes -podrían llegar a ser cinco, asegura Cerdá- serán objeto de diversos estudios, como las cualidades de su especie, su aclimatación al hábitat burgalés o el impacto que su presencia tiene sobre el terreno. Una vez concluido el periodo de cesión, los responsables de Paleolítico Vivo realizarán un informe que será entregado a la Junta de Castilla y León, que determinará la viabilidad de una prórroga del contrato.Seguridad ante todoAnte las críticas y protestas recibidas por parte de ganaderos y veterinarios al considerar a uros y bisontes como especies invasoras, Cerdá afirma que para nada alteran el ecosistema, cosa que sí hacen -por ejemplo- los visones. Además, asevera que los 27 uros llegaron «libres de brucelosis», mientras que muchos ganaderos de la zona cuentan con animales infectados. Respecto a los bisontes, recalca que «están sanos» y que su presencia para nada van a contribuir a propagar enfermedades.En materia de seguridad, el responsable de Paleolítico Vivo afirma que «no va a haber problemas», ya que los bisontes son «animales muy mansos» que «no tienen miedo a ningún animal». Pese a ello, y para evitar males innecesarios, explica que la parcela contará con un doble cierre y un vallado de dos metros de altura.Muchas horas de viaje y expectaciónLargo recorrido el que les espera a los 10 bisontes -dos machos y ocho hembras- que partirán el martes desde el Natuurpark de Lelystad (Holanda) hasta el complejo de Paleolítico Vivo en Salgüero de Juarros y la Reserva de Valdeserrillas, ubicada en el embalse de Benagéver (Valencia).Debido a su gran peso y volumen, los animales fueron confinados hace días para su anestesia y posterior transporte. El día previsto para la partida, los operarios del parque procederán a cargar los bisontes desde las seis de la madrugada en un camión que partirá al medio día rumbo a España.La primera parada del viaje, que tendrá unas 20 horas de duración en la que los conductores se irán turnando, será Salgüero. Según las previsiones los cuatro bisontes llegarán a tierras burgalesas a las 12 horas del miércoles.La expectación ante la llegada de esta especie en grave peligro de desaparición -apenas quedan unos 4.000 ejemplares en el mundo- es máxima, reconoce el director del proyecto Paleolítico Vivo, Eduardo Cerdá, entusiasmado por haber cerrado una operación «esperada por mucha gente» tras «cuatro intentonas».En este sentido, Cerdá agradece el esfuerzo realizado por Fernando Morán, presidente de la Asociación del Bisonte Europeo en España, entidad que ha gestionado la cesión de los animales. A su juicio, la presencia de tan imponente mamífero en la zona supondrá un «revulsivo» que permitirá prevalecer y aumentar el carácter «único» de Atapuerca como origen geográfico de la historia del hombre.La ADS Sierra de la Demanda estará ojo avizorCon motivo de la llegada de los uros a Salgüero de Juarros el año pasado, la Agrupación de Defensa Sanitaria (ADS) de ganado vacuno extensivo Sierra de la Demanda, integrada por ganaderos y veterinarios, intentó frenar la llegada de lo que consideraban una especie invasora para el hábitat natural de la zona. Sin embargo, los servicios territoriales de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta desoyeron su reivindicación.Ante el convencimiento de que «es complicado luchar contra una montaña de arena», desde la ADS han decidido acatar la decisión del Gobierno regional y rechazar nuevas vías de presión porque «se han tomado represalias después de nuestras protestas». Eso sí, aseguran que permanecerán atentos para «ver si acarrea problemas» y exigir responsabilidades en caso de que proceda. Asimismo, concluyen que la campaña de saneamiento de los uros fue «bastante irregular», mientras que la decisión de catalogar a los bisontes como especie silvestre es una excusa para «no tener acceso a controles sanitarios».

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