El Correo de Burgos

BUREBA

La extracción resinera arranca en tres pinares con 14.000 árboles

Se recupera en Cornudilla, Oña y el Valle de las Caderechas este oficio olvidado durante 40 años

La técnica de extracción de resina es la tradicional pero menos agresiva.-G. G.

La técnica de extracción de resina es la tradicional pero menos agresiva.-G. G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ
Burgos

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El trabajo de resinero ha retornado a la comarca de la mano de Francisco Javier Martínez, adjudicatario del aprovechamiento de resina en varios los montes de la comarca, que inicia su andadura en ‘manchas’ de Cornudilla, Oña y Herrera en Caderechas. Esta vuelta al tradicional oficio, tras cuarenta años sin actividad en la zona, responde al repunte en el valor de la resina natural y la posibilidad de conseguir un empleo a largo plazo, en la extracción de este producto en los montes burebanos.Actualmente se ha comenzado con el resinado de unos 14.000 pinos -siendo el objetivo llegar a los 30.000 pinos en la próxima campaña-, repartidos en los municipios de Rucandio, Madrid de la Caderechas, Huéspeda, Herrera, Oña, Salas de Bureba y Cornudilla. Labor que generará unos ingresos de entre 15.000 y 18.000 euros de cumplirse las previsiones del estudio realizado.Como en todos los casos de productos del campo, la prudencia manda a la hora de cifrar rendimientos, especialmente en esta primera campaña, aunque se calcula que cada árbol producirá unos 2,5 kilos de resina. Para la segunda campaña se espera que esta cifra aumente o supere incluso los 3 kilos, estimaciones realizadas en base a la producción histórica de la zona, antes del abandono del resinado.Martínez avanzó que para la próxima campaña se quiere poner en explotación «todos los pinos que podamos» dependiendo de las solicitudes que apruebe la Junta, «lo que creará más puestos de trabajo».Con este objetivo en el horizonte, señaló que la limpieza de restos vegetales de las ‘manchas’ ya autorizadas comenzarán a fin del año, dado que se podría perjudicar las tareas de resinado en las tres en activo actualmente.El alto interés despertado por la recuperación de este antiguo oficio, señaló Martínez, hay que buscarlo en la menor penalidad de trabajar en los pinares, a los que se puede acceder con relativa facilidad con vehículos además de que cada pino puede ser explotado durante veinte años sin dañarlo.En este sentido remarcó que «la extracción es la tradicional pero tratándoles con productos menos agresivos para el árbol», esto responde a que «hay que cuidar el pino para que produzca durante muchos años».Recursos autóctonosEl punto de vista del promotor de esta antigua industria de aprovechamiento de recursos naturales autóctonos era plenamente compartida por José Antonio Portal, vecino de Cornudilla que explota la ‘mancha del pinar del municipio, que ha salido del paro gracias a la iniciativa de la empresa resinera.Portal considera que puede ser una «buena forma de ganarse la vida» con esta antiguo oficio tradicional de la villa, «además de conservar bien el pinar limpiándolo lo que evitará incendios». Esto es así ya que este trabajo requiere de la presencia y cuidados de la ‘mancha’ de forma regular con lo que la zona forestal está controlada de forma casi permanente.Portal se mostraba muy satisfecho del resultado de las primeras labores «las más duras de preparar el pino» y ahora «cada diez o doce días haya que recoger los botes con la resina».De la antigua explotación resinera también ha encontrado señales en el pinar, donde los pinos más antiguos conservan cortes e incluso piezas empleadas en la extracción a distintas alturas.Respecto al futuro de esta industria forestal en la comarca las cifras son casi imposibles de fijar dado que existen “millones de pinos aptos” y cada árbol puede producir resina de forma continuada durante veinte años.A ello va aparejado el trabajo de limpieza y mantenimiento de los montes que realizan los propios resineros y la disminución del riesgo de incendios forestales por la continuada vigilancia de las ‘manchas’.De desarrollarse esta industria en los próximos años se crearían una importante cifra de puestos de trabajo que fijarían población en los núcleos rurales burebanos, reducirían o eliminarían los gastos de silvicultura de las administraciones públicas y fomentaría el turismo rural, al poder contar con masas forestales transitables donde conocer un oficio que rozo la desaparición hasta hace no muchos años.

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