BUREBA
Oña construye un lago para captar el potencial turístico de la pesca
Se está transformando parte de la antigua piscifactoría del monasterio de San Salvador

El río y lago artificial, cuyas obras ya han comenzado, se ubicará junto al Paseo de los Benedictinos.-G.G.
Los trabajos de construcción del río y del lago artificial en los terrenos de la antigua piscifactoría del complejo monacal de San Salvador de Oña han comenzado con el movimiento de tierras para su acondicionamiento. Con esta obra, se da el paso definitivo para consolidar una de las iniciativas de captación turística más novedosa de La Bureba. No obstante, la actuación ha experimentado un cierto retraso respecto a las previsiones iniciales.El proyecto, promovido por la empresa Pesca y Ocio S.C, tiene como objetivo facilitar la pesca con fines deportivos en el lago artificial, que contará con un centro de recepción de pescadores. La inversión en este proyecto rondará los 40.000 euros, mientras que el diseño tanto del río como del lago está pensado para facilitar la pesca de los visitantes.Para ello, el lago tendrá una forma irregular que favorecerá un mejor aprovechamiento de la pesca. En cuanto al río, con una anchura reducida, contará con una serie de pequeñas cascadas para superar los desniveles. En cualquier cosa, ninguna de las dos creaciones acuíferas supeará el metro y medio de profundidad.Cabe recordar que el terreno sobre el que se está llevando a cabo la actuación, propiedad de la Diputación Provincial, fue adjudicado por diez años a la empresa Genética y Ovas, que proyecta reabrir la antigua piscifactoría del complejo oniense con fines de investigación.Una vez puesta en marcha, no se descarta que esta instalación también pueda acoger visitas de grupos para mostrar el proceso de cría en cautividad de las truchas arcoíris, la alimentación y el proceso de desove.Uno de los principales factores para la captación de visitantes en esta novedosa instalación de pesca recreativa lo constituye su proximidad respecto a la Casa del Parque de Montes Obarenes. Precisamente, el hecho de que ambos proyectos se localicen en espacio protegido llevó al Consistorio de la villa Condal a establecer una serie de condiciones sobre la expedición de las licencias medioambientales y de obra.Por ejemplo, a la hora de acometer las actuaciones contempladas dentro del espacio natural, deberá garantizarse la estanqueidad de las aguas y su vertido al cauce natural adecuadamente filtrada y libre de posibles ejemplares. Por ello, se propuso el diseño de un sistema de doble filtro -independiente uno del otro- que actúe de manera complementaria en caso de rotura o estanque de uno de ellos.Dado que el impacto visual en el lugar es muy importante para el Consistorio, se explicitó la necesidad de adoptar medidas de integración paisajística de las actuaciones constructivas, de forma que no se desvirtúe o altere negativamente el paisaje. Así, solo se permtieron materiales análogos a los tradicionales como piedras naturales, revocos o maderas y un acabado rústico para los acabados en hormigón en masa.Finalmente, para reducir prácticamente a cero los riesgos que pudieran derivarse de una eventual ‘fuga’ de truchas, se recomendo la utilización de ejemplares de trucha arcoíris criados en cautividad, procedentes de cultivo monosexo y sometidas a tratamiento de esterilidad.La primacía de la protección medioambiental sobre otras consideraciones por el Consistorio de Oña quedó explícitamente recogida en la aprobación de las preceptivas licencias municipales.