MIRANDA
Cierran el paseo de La Arboleda hasta el inicio de la obra de la CHE

Los bloques de cemento impiden el paso de los vehículos.-E. M.
El Ayuntamiento ha cortado el paso para vehículos en camino de La Arboleda ante la amenaza de hundimiento por los efectos causados por las riadas de febrero en esa zona. Un tramo ya se ha hundido de manera parcial y el riesgo de un desprendimiento mayor si cediera la tierra que la carretera tiene como base. Por eso, dos bloques de cemento y un camino a base de pivotes permiten el paso sólo a los peatones, haciendo imposible el acceso a coches. Según confirmó a este periódico el concejal de Obras, Adrián San Emeterio, la zona está cortada «desde primeros de este mes», ya que aunque existía señalización para prohibir el paso, «la gente se las saltaba con el consiguiente riesgo que eso conllevaba». Por ello, se ha tomado la decisión de colocar bloques de hormigón y se ha habilitado un paso para que los peatones puedan circular «sin ningún tipo de problemas», explicó. En cualquier caso, desde el área municipal que dirige San Emeterio se asegura que el paso «no supone ningún riesgo para los peatones», siempre y cuando se respete la señalización y los vehículos no transiten por el tramo en el que se ha establecido la prohibición. Y es que el gran socavón provocado por las riadas hace peligrar el resto de la carretera, ya desplazada por el corrimiento de tierras. De ahí que el Ayuntamiento haya vuelto a pedir a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que agilice el estudio pues aunque en un principio se había previsto una inversión «de unos 100.000 euros» para reponer la calzada y proteger la zona para evitar futuros hundimientos en posibles nuevas riadas, nuevos análisis han determinado «la existencia de tres puntos peligrosos». De ellos el más significativo es en el que ha desaparecido parte de la calzada, por lo que se ha tomado la decisión de acometer una obra «de mayor envergadura», ya que «la orografía del terreno es peculiar» y la previsión inicial sólo hubiera supuesto «un parche que no llevaba a ningún sitio», detalló el concejal. Por eso de manera consensuada con el Ayuntamiento y con Iberdrola, «propietaria del cauce», la CHE está realizando nuevos estudios de la mano de sus técnicos «para ver cómo se acometen finalmente las obras» que serán desarrolladas por la empresa Tragsa, y consistirán en la creación de una escollera que evite el corrimiento de tierras para proteger la zona. Los trabajos intentarán aumentar la capacidad de desagüe del río a su paso por la central hidroeléctrica en la zona colindante a la isla que se ubica en el entorno del puente de Hierro.