BUREBA
Una planta de pellets aportaría empleo y mayor seguridad forestal
Un estudio de Adeco revela que se usarían 6.000 toneladas al año de residuo forestal

Los pellets procedentes de restos forestales superarían las 6.000 toneladas anuales.-G.G.
Los incendios forestales de este verano, especialmente el que afectó a Cornudilla, han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de una gestión eficaz de los residuos forestales que reduzca el riesgo que suponen las llamas para el entorno natural.A nivel nacional, tan solo el 10% de las materias susceptibles de ser utilizadas como biomasa para generar energía o sistemas de calefacción son aprovechadas. En el caso de La Bureba, tan solo se reduce a la paja de cereal. En este sentido, un documentado estudio del Grupo de Acción Local Adeco Bureba indica que la instalación de una planta de producción de pellets que utilice como materia prima los restos forestales, reduciría la carga combustible para un posible incendio de los montes en 6.680 toneladas cada año.Este dato, obtenido de la suma de lo generado en las 23.218 hectáreas sobre las que se realizó el estudio -también recoge 236 toneladas anuales procedentes de la poda de frutales- coloca a La Bureba en el segundo puesto de la provincia respecto a este resto forestal. Además, el estudio establece una diferenciación entre los residuos procedentes de masa arbolada de los que tienen su origen en las explotaciones agrícolas leñosas como el cultivo de frutales. Dicha clasificación resulta de vital importancia al considerar la rentabilidad que genera el aprovechamiento de estos recursos para su uso como biomasa, especialmente en los costes logísticos aparejados.Lógicamente, los residuos procedentes de la poda se gestionan con mayor facilidad, ya que se les supone un menor coste al poder transportarse con mayor facilidad hasta zonas de almacenamiento por los fruticultores.No obstante, el inicio de labores de resinado de manchas de pinos en la comarca permite que el número de restos accesibles sea mayor, lo que ha despertado el interés de empresas dedicadas a la fabricación de pellets.El principal obstáculo para que este aprovechamiento se ponga en marcha, al igual que sucediera en su momento con la paja, es la necesidad de una inversión inicial para construir las plantas de transformación de la materia prima en producto apto para el mercado. La ventaja es que al tratarse de un proceso de transformación relativamente sencillo que no precisa de instalaciones de gran envergadura, su factibilidad es mayor, sobre todo en pequeños núcleos enclavados a muy poca distancia de los montes.Asimismo, su puesta en marcha reduciría de forma considerable los costes de producción al eliminarse el de transporte, lo que favorecería su competitividad respecto a la producción en plantas de mayor tamaño radicadas fuera el ámbito estrictamente rural.Otra posibilidad, avalada por el estudio de Adeco Bureba, es la construcción de una planta procesadora que recibiera residuos de todo su ámbito territorial. Dado que abarca varias comarcas, la suma de las tres principales productoras de materia prima para biomasa -Ebro, Oca-Tirón y La Bureba- supone un crecimiento exponencial del material disponible.Según los datos, se alcanzarían las 24.096 toneladas al año, lo que permitiría obtener un rendimiento económico viable para una instalación de carácter industrial de este sector.Al beneficio medioambiental que supondría una mayor limpieza de los montes se añade además la creación de empleo y los ingresos directos que esta industria generaría en la zona.En el caso de la planta de Briviesca que aprovecha la paja del cereal, la media anual de ingresos de los agricultores ronda los 6 millones de euros.