El Correo de Burgos

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Los Montes Obarenes pierden 300 hectáreas en lo que va de verano

Cornudilla registra el mayor incendio forestal de la provincia con 271 hectáreas destruidas

La contundencia de los medios y el tipo de vegetación frenaron las llamas en Pancorbo.-G.G.

La contundencia de los medios y el tipo de vegetación frenaron las llamas en Pancorbo.-G.G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Burgos

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El fuego se ha cebado a lo largo de este verano en el Espacio Natural de los Montes Obarenes a causa de dos incendios forestales registrados en julio y agosto que arrasaron una superficie total de 300 hectáreas, en su mayor parte de masa forestal, cuya recuperación requerirá al menos una década de actuaciones sobre el entorno.El primer siniestro, declarado en el término municipal de Cornudilla el pasado 19 de julio, destruyó durante su avance 271 hectáreas de pinos, encinas y quejigos. Además, afectó a otras 20 hectáreas de superficie agrícola. Dada su extensión, fue necesaria la intervención de más de 150 efectivos terrestres de la Junta de Castilla y León, Ministerio de Medio Ambiente y bomberos de la Diputación.La dotación desplegada sobre la zona estuvo apoyada por un amplio operativo aéreo formado por siete helicópteros -dos de ellos asignados a Burgos e incluso un Kamov de gran capacidad-, dos aviones de carga en tierra y dos anfibios.Este incendio de grandes dimensiones, que llegó a alcanzar el nivel 1 del Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales (Infocal) no fue extinguido hasta una semana después de su inicio, lo que provocó una profunda destrucción del monte.Mucho menos grave, aunque en una zona medioambientalmente muy sensible, resultó el segundo siniestro registrado recientemente en los montes de Pancorbo. De momento, a falta de datos oficiales, se estima una destrucción de masa forestal de alrededor de 10 hectáreas.En esta ocasión, el descenso de las temperaturas y el tipo de vegetación de la zona ralentizó la propagación de las llamas, que fueron sofocadas gracias a la acción masiva de los medios contraincendios desplegados en el lugar.Pese a que ambos puntos distan a pocos kilómetros entre sí, la diferencia de envergadura de ambos incendios es muy notable por las condiciones orográficas y el estado general del terreno. En el caso de Cornudilla, la elevada combustibilidad de los pinos, la situación del terreno cubierto de vegetación y los restos resecos por la ola de calor facilitaron la propagación incontrolada del fuego durante más de 24 horas.Por el contrario, la zona afectada de Pancorbo cuenta con un terreno relativamente despejado -zona habitual de pasto de los caballos losinos- y el tipo de vegetación es menos inflamable, lo que permitió un control mucho más rápido de la situación pese a los fuertes vientos.Las causas de ambos incendios en esta zona especialmente protegida aún no se han concretado de forma oficial. No obstante, todo parece indicar que el siniestro de Cornudilla se debió a un negligencia. Por su parte, los indicios apuntan a la red eléctrica como foco de origen de las llamas. Independientemente de los motivos que provocaron el fuego, uno de los factores clave a la hora de reducir daños en ambos casos es el estado del suelo, especialmente tras las fuertes nevadas del invierno. De hecho, este aspecto ya fue señalado -e incluso objeto de alerta- por colectivos conocedores de estos montes tras el primer incendio de Cornudilla al asegurar que la suciedad del entorno había ayudado a la propagación de las llamas. Así, en el caso de Pancorbo, la ausencia de una capa combustible -pese a los fuertes vientos- facilitó que los medios anti incendios pudieran actuar de forma más eficaz y segura en el control de las llamas.Cabe recordar que el Espacio Natural de Montes Obarenes, con una superficie total de 33.000 hectáreas, conecta entre sí grandes masas forestales separadas por algunos cortafuegos, por lo que la limpieza del suelo constituye la principal medida de prevención contra incendios.Tras esta campaña negra para los Montes Obarenes, los ediles de la zona han solicitado que se proceda a la limpieza de los montes para evitar que se reproduzcan esta clase de incidentes. En este sentido, hay que tener en cuenta que el coste económico para las administraciones a la hora de extinguir un incendio forestal es muy alto, pues una hora de vuelo de helicóptero ronda los 2.500 euros. Asimismo, este tipo de sucesos provocan un enorme daño medioambiental y económico para la zona afectada durante muchos años.

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