El Correo de Burgos

Bañuelos cierra en Calanda un año de éxito y regularidad en Francia

El toro número 53, Alinero, premiado con la vuelta al ruedo, último triunfo de una gran temporada

El ganadero burgalés Antonio Bañuelos.-ECB

El ganadero burgalés Antonio Bañuelos.-ECB

Publicado por
IÑIGO CRESPO
Burgos

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Sin la espectacularidad del año anterior pero manteniendo la regularidad, la calidad y la conformación de las hechuras, Antonio Bañuelos concluyó el pasado 12 de octubre en la localidad aragonesa de Calanda la temporada. Un colofón triunfal, siendo base de un festejo donde triunfaron con fuerza Eugenio de Mora, Paulita y José Garrido.En Calanda destacó la entrega de toda la corrida, y sobre todo el toro número 53 -Alinero de nombre y premiado con la vuelta al ruedo-, al que José Garrido le cuajó una faena importante premiada con las dos orejas y el rabo. «Fue un extraordinario ejemplar, un toro bravo, que embistió largo y por abajo por los dos pitones y que posibilitó a Garrido cuajar una gran faena», explica Antonio Bañuelos. Y subraya: «Fue un toro muy completo dentro de una corrida que tuvo mucha clase y que dio gran importancia a todo cuanto se la hizo».La temporada para Bañuelos era una prueba y una reválida, ya que el listón que se marcó la propia ganadería la pasada temporada obligaba a mucho. «Ha sido un año intenso donde hemos mantenido nuestras señas de identidad tarde a tarde», apunta el ganadero burgalés. «Hemos lidiado 80 toros, y lo que más destaco es la regularidad, el buen juego y la uniformidad de la mayor parte de las corridas», sostiene.La campaña comenzó en Burgos, en el festejo inaugural del Coliseo el sábado 27 de junio, y concluyó en Calanda. Durante la temporada, citas de envergadura como las de Eauze, Bayona, Dax, Bilbao y Palencia, junto a otras menores como Paredes de Nava o Lorca. «Ha sido un año donde hemos conseguido mantener nuestro crédito en Francia, país donde hemos lidiado cuatro festejos que han sido buenos y sobre todo que han dado opciones de triunfo», reconoce Bañuelos. «En Eauze lidiamos una gran corrida en julio donde salieron todos a hombros; En Dax hubo toros con mucha clase, y en Bayona también tuvo importancia la corrida», subraya.Las hechuras es otro dato a considerar dentro del balance de la ganadería burgalesa. «Es muy importante no perder la perspectiva de lo que buscamos, que es criar y lidiar un toro bajo con mucho cuello y facilidad para poder emplearse», revela Bañuelos. Admite que «eso lo hemos conseguido en todas nuestras corridas, por lo que no sólo estamos satisfechos de haber marcado un listón de regularidad, sino que la camada se ha podido comprobar que ha sido un reflejo de lo entipados que tenemos los toros en el campo».Al hablar de números, la campaña para la ganadería que pasta en la finca ‘La Cabañuela’ del término municipal de Hontomín, ha estado marcada por lo que ya es la tónica habitual de las últimas temporadas, «pues llevamos varios años que no sobrepasamos los 80 toros», expone Bañuelos.«Dentro de las corridas lidiadas en España, además de un toro excelente que lidiamos en Burgos al que le cortó las dos orejas después de una gran faena Alejandro Talavante, fue muy buena la de Palencia, una plaza donde llevamos varios años triunfando».Dentro de una campaña de nota, Bañuelos firmó una tarde histórica. Un sueño para cualquier ganadero y mucho más uno del norte: debutar en las Corridas Generales de Bilbao.No acompañó la fortuna pues se juntaron muchos factores que ensombrecieron la tarde, pero ahí quedó el debut. «Teníamos mucha ilusión por ir a una plaza tan vinculada a los inicios de la ganadería pero las cosas se torcieron», asegura el ganadero.«No hay nada seguro»A pesar del gran encierro puesto en juego en Madrid durante la pasada temporada -premiado como una de las mejores corridas lidiadas en Las Ventas en 2014-, este año la divisa burgalesa no ha estado presente en la campaña madrileña. La paridera tan tardía de los animales en esta casa desaconsejaron lidiar corrida de cuatreños en San Isidro, por lo que, casi con toda seguridad, Bañuelos lidiará en el próximo San Isidro, con cinqueños. «No hay nada seguro», admite el ganadero. «Teníamos una corrida para Madrid que esta reseñada en el campo, y la lidiaremos cuando lo considere la empresa. Hay varios toros cinqueños con el trapío que exige Madrid en el campo».De todos los espectáculos lidiados, Bañuelos apuesta por la generalidad en el comportamiento. «Es muy difícil quedarse con una corrida o con un toro porque si persigues mantener un nivel de comportamiento y de juego, y no salirte de unas hechuras concretas, al final tienes que valorar el juego de toda la camada», afirma.Pero concreta: «Me quedo con los triunfos de Francia, por lo que significa para una ganadería tener crédito allí, ya que han sido cuatro compromisos, saldados los cuatro con éxitos y reconocimientos por parte de los aficionados».

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