El Correo de Burgos

El CSN aprueba actualizar la presión de la vasija de Garoña

El Pleno considera que es una de las medidas que se pidió a Nuclenor, mientras que Narbona lo rechaza por entender que «es un paso hacia su reactivación»

El informe del Pleno se centra en algunas características de la vasija del reactor.-ECB

El informe del Pleno se centra en algunas características de la vasija del reactor.-ECB

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El Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprobó ayer por 4 votos a favor y 1 en contra, un informe favorable de la Dirección Técnica de Seguridad Nuclear sobre la Revisión de las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETFM) de la actualización de las curvas límite de presión y temperatura de la vasija del reactor de la central de Santa María de Garoña, informó Europa Press.Cuestión en la que no hubo unanimidad, pues la consejera Cristina Narbona votó en contra de esta medida argumentando que la iniciativa «va dirigida a la vuelta en operación del reactor de Burgos sin que el regulador atómico haya aclarado ni debatido de manera técnica y jurídica las «implicaciones» de la solicitud del gestor de la central, Nuclenor, de renovar su licencia hasta 2031».Un período, remarca, «superior al establecido para las revisiones periódicas de seguridad, las cuales se realizan cada diez años», normalmente coincidiendo con las peticiones de renovar los permisos.Sin embargo, desde el Pleno entienden que el informe responde a los requisitos que el CSN exigió en su día a Nuclenor -tras la cual comparten la gestión de la central a partes iguales Iberdrola y Endesa-, en la Instrucción Técnica Complementaria sobre la documentación y los requisitos adicionales previos a la discusión que seguirá a la posible solicitud de la gestión de renovación de la central atómica burgalesa por parte de Nuclenor.La actualización de las curvas de presión-temperatura (P-T)se calculan para 40, 50 y 60 años de operación correspondientes a los escenarios de arranque y parada en operación normal y de prueba hidráulica, así como para las condiciones de núcleo crítico.También se entiende que la vasija está en condiciones de vacío y se ha analizado la adecuación de las curvas de P-T a esta situación, pues «esta revisión sería aplicable sólo en el caso de que el titular lograse una renovación de la autorización de su explotación», detallan en la argumentación.«Confundir conceptos»

Durante el pleno se ha puesto en evidencia las diferencias que genera la cuestión de Garoña, ya que además del voto en contra y voto particular presentado por la consejera Narbona, también han adjuntado al acta del Pleno del día 4 de noviembre con sus respectivos votos particulares, ambos a favor de la decisión y en contra de la postura de Narbona, tanto el presidente Fernando Martí, como el consejero Fernando Castelló Boronat.Así, Narbona defiende que «es la primera vez en la historia de la seguridad nuclear española que un titular solicita operar un reactor nuclear hasta los 60 años de explotación comercial, lo que supone además un incremento de los residuos nucleares. A este respecto, estima que si el pleno decide cambiar esta práctica tendría que explicar las mejoras técnicas y jurídicas que introduciría tal disociación en la seguridad nuclear y radiológica y, también, las implicaciones de operar un reactor a 60 años.Mientras que respecto al voto en contra de Narbona, el presidente del CSN, Marti Scharfhausen y el consejero Fernando Castelló estiman que se repiten conceptos separados como asociar o identificar los períodos de tiempo de la revisión periódica de seguridad para analizar tendencias e incorporar lecciones, con el nuevo tiempo por el que se solicita o se revisa las condiciones de las seguridad para la operación a largo plazo, siempre a futuro.

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