EMPRESAS
La Pyme del Año hunde sus raíces en Quintanar
El director general de Molecor, Ignacio Muñoz, aprovecha cada hueco en su agenda para desconectar en su tierra junto a su familia y amigos

Muñoz recibe de manos del reyFelipe VI el galardón.-
D. S. M. BURGOS
Sentarse a charlar en la plaza de Quintanar de la Sierra con una bolsa de pipas en compañía de sus amigos de toda la vida es«un placer» para Ignacio Muñoz, director general de Molecor, la Pyme del año. Nada que ver con su frenética actividad diaria, de los viajes por medio mundo, las reuniones o el desarrollo de nuevas estrategias para ampliar nichos de mercado. Su agenda, cada vez más apretada, no le impide regresar «todo lo que puedo a su tierra», con la que mantiene «un contacto continuo».
Muñoz aprovecha cada escapada al máximo para visitar a los suyos, «disfrutar del bosque» -le apasiona recoger setas-, «comer chuletas» o coger la bicicleta, siempre punto, para redescubrir La Demanda y Pinares. «Tenemos toda nuestra vida allí», asegura este emprendedor que junto sus socios diseñó «en una servilleta de bar» un modelo de negocio en el que «apareció el mapa del mundo».
Y así, con el cielo como límite, en 2006 nació Molecor, compañía especializada en la fabricación de canalizaciones de agua a presión que en menos de una década ha conseguido alcanzar una facturación de 30 millones de euros, dar empleo a más de 100 personas, superar el 92% en su ratio de exportación e innovar a través de seis patentes.
La recompensa a esta breve pero meteórica carrera llegó en abril de este año tras su reconocimiento como Pyme del año, galardón concedido por Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) y la Federación Española de Autónomos (Ceat). El empresario quintanaro confiesa que su elección, tras competir con otras dos compañías, le sorprendió gratamente, aunque en todo momento era «consciente» de que «lo estábamos haciendo bien».
Y ahí estaba él, disfrutando de un «momento absolutamente emocionante» mientras recogía el trofeo a manos del rey Felipe VI. Lo narra como si hubiese ocurrido ayer, con el orgullo de saberse ganador de un premio que supo reconocer -entre otras cosas- los parámetros de crecimiento de una empresa con presencia en múltiples países y con fortaleza en «todos los puntos de referencia». La alegría, meses después, todavía «se está digiriendo», señala.
Como era de esperar, la noticia pronto se propagó por Quintanar. «Se ha montado un buen revuelo», afirma Muñoz, cuyos padres, residentes en la localidad, recibieron numerosas llamadas de felicitación.
Expansión
Desde la primera concepción del proyecto en una servilleta, los tres fundadores de la empresa tuvieron muy claro el carácter internacional de su propuesta. Lejos de conformarse con un área de influencia local o nacional, los tres socios fueron a por todas desde el inicio.
En la actualidad, Molecor trabaja en una «implantación industrial propia» a través de su participación en una empresa ubicada en Malasia, lo que favorecerá su expansión en el mercado asiático tras incursiones previas en países como la India o Kazajistán. El «camino» a seguir en esa línea pasa, inevitablemente, por la búsqueda de «grandes aliados» para entrar en áreas económicas de gran potencial como Estados Unidos, Indonesia o China. Al mismo tiempo, Muñoz explica que la compañía tiene «en marcha» otra fábrica en Sudáfrica.