Quintanar revive su historia a lomos de bueyes y carretas
La ‘Fiesta de la Carretería’ reivindica la importancia de la vaca serrana, que con apenas 200 ejemplares en la zona se encuentra en peligro de extinción

El arrastre y carga de madera con bueyes ha formado parte de la vida quintanara durante siglos.
Echar la vista atrás en la comarca de Pinares supone irremediablemente recuperar una historia labrada a lomos de bueyes y carretas. En la actualidad, mantener el legado de la carretería es una de la tareas más complicadas con las que se encuentra la Real Cabaña de Carreteros de Quintanar de la Sierra, pues lo que hace dos siglos fue el principal modo de vida de la zona con más 15.000 bueyes, hoy solo es la lucha de unos pocos para evitar que desaparezca la raza de la vaca negra serrana, un animal único en el mundo que no está pasando por sus mejores momentos.Con el objetivo de honrar la memoria de estos antepasados y poner sobre la mesa la pérdida de ejemplares de la vaca serrana, los miembros de la Real Cabaña de Carreteros celebraron en la jornada de ayer, junto al bar restaurante del Camping Arlanza de Quintanar, la Fiesta de la Carretería. El mal tiempo de la mañana, con temperaturas muy bajas, no supuso impedimento alguno a la hora de llevar a cabo actividades como el arrastre y carga de madera con bueyes, la exhibición de deporte rural, la escultura con motosierra en madera y la degustación del plato típico: el ajo carretero.«El objetivo de citas como ésta es volver a recuperar la cultura forestal y ganadera de la zona», señaló el presidente de la Real Cabaña de Carreteros de Burgos, Antonio Martín Chicote, convencido de que «estas jornadas nos sirven para darle importancia a una raza de vaca, la serrana negra, de la que hoy solo quedan unos 200 ejemplares y que poco a poco vemos como va desapareciendo». De hecho, «en Quintanar ya solo quedan tres yuntas de bueyes y la verdad es que la situación es muy triste», añadió.El principal enemigo que está acabando poco a poco con la vaca serrana es la tuberculosis, que ya ha afectado a la gran parte de la especie. Ante esta amenaza, la Real Cabaña de Carreteros demanda ayuda institucional para que se evite la pérdida de una raza que fue en su día el animal más importante de la vida diaria de los pinariegos.«La Federación Española de Razas en Peligro de Extinción entiende que los protocolos de saneamiento diseñados para las grandes ganaderías contemplan excepciones con las razas en extinción. Concretamente, la vaca serrana negra merece el esfuerzo de al menos poder efectuar otras pruebas, porque hay muchos positivos que luego son falsos y en el matadero no se confirma su contagio, como ha sucedido hasta la fecha con las vacas sacrificadas en Quintanar», añadió Martín Chicote, que solicita «ayuda de la Diputación de Burgos para solucionar el problema, algo que sí se está recibiendo desde la institución vecina».Y es que en estos últimos días la Comisión de Agricultura, Ganadería, Medio Ambiente y Montes de la Diputación de Soria ha dictaminado por unanimidad las bases de la nueva línea de subvenciones para el fomento de la vaca serrana negra con una partida de 45.000 euros. Esta apuesta surge ante el compromiso de la Institución soriana de apoyar el fomento de una raza en peligro de extinción con el objetivo a largo plazo de incrementar en un centenar el número de ejemplares con el que cuenta actualmente su cabaña. Una ayuda que se pide desde la Real Cabaña de Carreteros también a la Casa Provincial burgalesa.