El Correo de Burgos

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El Jardín Secreto de Oña mantiene su tirón con más de 22.000 visitantes

La edil de Cultura, Berta Tricio, se muestra partidaria de «seguir adelante» con la iniciativa

Si algo caracteriza a esta singular muestra, es la originalidad de las obras que forman parte de ella.-G.G.

Si algo caracteriza a esta singular muestra, es la originalidad de las obras que forman parte de ella.-G.G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Burgos

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Los resultados del Jardín Secreto, que por tercer año consecutivo se realizó en los Jardines Benedictinos del monasterio de San Salvador de Oña, denotan su consolidación como evento cultural de gran capacidad de atracción popular. La concejal de Cultura del Consistorio oniense, Berta Tricio, se muestra muy satisfecha por el resultado «ligeramente superior al del pasado año» en número de visitantes, que alcanzó los 22.000.En cuanto al contenido, Tricio destaca la «variedad con pintura, fotografía y esculturas» de la muestra artística. Además, cabeza añadir que «las buenas temperaturas del otoño han aumentado la cifra final».En vista del éxito alcanzado en cuanto a la afluencia de público, la edil se muestra partidaria de «seguir adelante» con este proyecto que destaca notablemente en el panorama cultural de la provincia.En su tercera edición, el evento artístico multidisciplinar del Jardín Secreto redujo su recorrido por las obras en marcha dentro el recinto monacal, algo que no restó visitas de grupos familiares y turistas que acuden a conocer la villa Condal.Las obras de los artistas participantes en esta edición se mezclaron con las que ya tienen carácter permanente. Por lo tanto, este singular paseo logró mantener intacta su capacidad de sorprender a los visitantes. Por otra parte, su peculiar concepción como una fusión entre arte y naturaleza permitió que algunas de las obras estuviesen literalmente incrustadas dentro de los elementos naturales del Paseo de la Ría.Con movimiento -ubicadas sobre el agua-, estáticas e incluso camufladas; las piezas escultóricas, las fotográficas o los recursos pictóricos consiguieron sorprender gratamente al visitante, aunque en varios casos fue necesario buscar las obras expresamente para verlas.Esta fórmula de ‘disimular’ las piezas añadió un especial atractivo al recorrido. De hecho, los visitantes lo definieron como «una búsqueda del tesoro» al contar únicamente con la etiqueta de la obra y el nombre autor para poder encontrarlas. Sin lugar a dudas, una de las piezas más llamativas fue la que da la bienvenida al público nada más cruzar la puerta de los jardines. Y es que gracias a un cuidadoso juego con la perspectiva, pasaba desapercibida a cierta distancia.Para facilitar esta visita, los organizadores elaboraron un tríptico en el que se explicaban las rutas donde se encuentran las obras, así como los artistas participantes y las piezas de las ediciones anteriores.El excelente resultado de esta iniciativa provocó su inclusión dentro de sus presupuestos municipales de Oña. De esta forma, el Ayuntamiento dejó clara su apuesta de continuidad. No obstante, los miembros de la Corporación recalcaron que la celebración de más ediciones no dependía únicamente de su voluntad, puesto que el concurso de los artistas que dotan de contenido a la exposición y que por sus dimensiones y longevidad les supone un importante esfuerzo.Finalmente, el Consistorio, junto a otras instituciones como la Diputación Provincial, la Junta de Castilla y León, la Fundación Caja de Burgos y la Fundación Gutiérrez Manrique; lograron poner en marcha la III edición del Jardín Secreto.

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