BUREBA
Montes Obarenes, una década de protección
Con 33.000 hectáreas de extensión, atesoran un legado natural y patrimonial de gran valor

En su interior, las tumbas antropomorfas indican la presencia de antiguos pobladores-G. G.
El próximo año la declaración por parte de la Junta de los Montes Obarenes como Espacio Natural cumplirá una década, lo que hace de él, el más ‘joven’ de la provincia burgalesa. La decisión de proteger este amplio territorio de más de 33.000 hectáreas de extensión se sustentó sobre la impresionante cantidad de elementos de interés que atesora en su interior. Distribuidos en diferentes zonas existen numerosos cañones y cortados modelados por los ríos, sin olvidar grandes masas de agua, bosques donde se hermanan la vegetación atlántica y mediterránea, y especies de animales en consonancia con los distintos hábitats. En esta última, se han catalogado un total de 128 especies de vertebrados, de las cuales 29 corresponden a mamíferos. Destacan entre ellos, el gato montés, la nutria, y otras especies más abundantes como el corzo y jabalí. El apartado de las aves es aún más cuantioso, con 76 especies reconocidas entre las que destacan el águila real, águila perdicera, aguilucho cenizo, buitre común, tórtola común, búho real y garza imperial. La compleja y accidentada orografía de este espacio natural y la ambivalencia del clima proporcionan un amplio espectro de posibilidades bioclimáticas para la instalación una variada vegetación. El resultado es una auténtica encrucijada vegetal que supone la convivencia de una gran diversidad de especies de muy diferente exigencia. Así, en la zona conviven las hayas con las encinas y alcornoques, los arces y serbales con los enebros y madroños, los brezos con los tomillos y espliegos y los prados de siega con las tierras cerealistas, sin olvidar los pinares. Para disfrutar de este espléndido catálogo natural se han señalizado una treintena de rutas que, muy diferentes entre sí, guían al caminante por su interior, siendo aptas tanto para caminantes bisoños como para expertos senderistas. Si se busca una visita más contemplativa o se prefieren las grandes vistas panorámicas, el espacio natural cuenta con miradores en sus puntos más elevados al igual de zonas específicamente señaladas para los aficionados a la ornitología. Otro habitante destacado de Obarenes es el caballo losino considerado como un auténtico fósil viviente cuya presencia en estos montes está comprobada desde la Edad del Hierro, y que hasta hace pocos años se la consideraba en muy serio peligro de extinción.