Fuentelcésped vuelve al origen del bienestar emocional
Un enfermero arandino reconvierte la Casa del Ermitaño en una Escuela de Salud con personal cualificado

El albergue se convirtió ayer en un improvisado gimnasio.-CELIA ABEJÓN
Año nuevo, vida nueva. Una decena de amigos se reunieron ayer en la antigua Casa del Ermitaño de Fuentelcésped para realizar un entrenamiento ‘quemagrasas’ de alta intensidad a las órdenes del instructor Javier López. Lo que a priori parecía el primer buen propósito de 2016 tras la resaca de Nochevieja en realidad sirvió para inaugurar un albergue rural con una Escuela de Salud especializada en terapias complementarias -que no alternativas- y «dar la oportunidad a las personas de ser dueños de su enfermedad». El precursor de la iniciativa, un «culo inquieto» según sus propias palabras, es Enrique Citores, enfermero vocacional y experto en Cuidados Críticos y Helitransporte Sanitario.Llevaba tiempo cocinado el proyecto a fuego lento entre ambulancias y quirófanos de España e Inglaterra hasta que se decidió al dar el salto. Su «frustración» por un modelo sanitario «muy bueno» pero incapaz de «dar una respuesta real a una enfermedad o a un proceso de salud» coincidió con su creciente interés en diferentes técnicas complementarias «por las que hace 15 años te llamaban loco y hoy se hacen en cualquier sala de hospital». Ni corto ni perezoso, plenamente convencido de que otro tipo de atención es posible, Citores dejó el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Madrid para embarcarse en la gran aventura de su vida.Un gran equipoTras el cómo y el por qué, Citores aclara que El Ermitaño no es una clínica, sino un punto de encuentro con atención personalizada las 24 horas del día durante un plazo máximo de una semana, ya que «los pacientes se tienen que hacer responsables de su enfermedad, ponerse en mano de otros no es el remedio».Con las puertas recién abiertas y bajo el lema Vuelta al origen, el nuevo gestor del albergue cuenta ya con un pequeño y muy bien avenido equipo de profesionales cuyos ámbitos de actuación abarcan áreas dispares y complementarias como el coaching, la psicología, la nutrición, el yoga o la osteopatía. También habrá personal médico y por si fuera poco un licenciado en Diplomacia, Inteligencia y Liderazgo ofrecerá las claves necesarias para «potenciar la capacidad emocional y de lucha».La Escuela de Salud, por lo tanto, profundizará en áreas muy concretas y adaptadas a las necesidades de los usuarios: desde primeros auxilios, lactancia, preparto y postparto hasta «temas más arriesgados» como alcalinización sanguínea -«los animales la hacen sin que nadie se lo diga»-, meditación profunda o entrenamiento consciente y físico. A grandes rasgos, sea cual sea el diagnóstico previo, lo que se pretende es eliminar el rol de víctima que se da a los enfermos, cuyos «privilegios» en materia de «atención» o «tolerancia» tienden a «ir en contra de su proceso de enfermedad».Base científicaLas dolencias psíquicas como la depresión o el estrés también tienen cabida en el albergue, que ya ha despertado el interés de más de un directivo de empresas que apuestan por terapias grupales. Respecto a este tipo de achaques, cada vez más presentes en nuestra sociedad, Citores señala que se producen «por una acidificación de alguna parte del cuerpo que quema células», tal y como ha podido comprobar analizando muestras de anatomía patológica en el laboratorio. En definitiva, «el estrés enferma y mata, es un círculo vicioso» que requiere una salida gradual y supervisada.Bajo ningún concepto quisiera que se conciba su proyecto como una especie de curandería capaz de obrar milagros. «Nuestras terapias tienen base científica, aquí no hay lugar para charlatanes porque la salud es una cosa muy seria», afirma con rotundidad.Quien lo necesite «no se va a quedar fuera»Enrique Citores está «sobrepasado» por la repercusión que ha tenido El Ermitaño desde su estreno en redes sociales el 28 de diciembre. Con «muchas fechas» ya solicitadas para alquilar la casa -solo disponible en fines de semana salvo «jornadas especiales»-, participar en la Escuela de Salud y realizar campamentos de verano. Asimismo, entidades como la Asociación Arandina de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha mostrado su interés en organizar un ciclo de charlas en el centro.Seguro al 100% de la viabilidad del proyecto, este joven emprendedor en ningún caso pretende abarcar más de lo debido. Es decir, «no vamos a dejar que se haga grande» en términos cuantitativos, por lo que respetará las 24 plazas del albergue y «nunca tendremos más de seis u ocho personas dentro de la Escuela de Salud porque queremos dar un trato absolutamente personalizado».Respecto a los precios, aún por determinar, «intentaremos que sean lo más bajos posibles». Además, «si llegan personas que lo necesiten y no puedan pagarlo no se van a quedar fuera», concluye.