El Correo de Burgos

RIBERA

Descubren que el edificio del Molino sigue abierto tras la marcha de la IGP

El Ayuntamiento instará a las asociaciones veterinarias Colear y Ovivera a abandonar el inmueble

El edificio del Molino se encuentra junto al parque de La Isla.-L.V.

El edificio del Molino se encuentra junto al parque de La Isla.-L.V.

Burgos

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Un año y ocho meses después de que la Junta Directiva de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Lechazo de Castilla y León decidiese cambiar la sede de Aranda por una en tierras zamoranas, la polémica continúa sobre un edificio que se creía cerrado y que para sorpresa de todos continúa operativo. El Ayuntamiento lo descubrió de forma oficial hace una semana: las asociaciones veterinarias Colear y Ovivera, a las que la IGP cedió un espacio en su día, continúan desarrollando su actividad. «Como la IGP entregó las llaves, pensábamos que ya no estaban», explicó el portavoz del equipo de Gobierno, Emilio Berzosa, consciente de que una inspección de la instalación tras la marcha del organismo hubiese evitado este problema.Como primer paso, tras su análisis en la comisión de Promoción y Desarrollo, la Junta de Gobierno Local acordó ayer remitir un escrito que formalizarán los servicios jurídicos del Ayuntamiento para instar a las dos asociaciones a que abandonen el edificio del Molino en el plazo de un mes. Además se exigirá a la IGP -como responsable de la ‘cesión’- que se haga cargo de los gastos de agua, luz y calefacción, ya que el Consistorio no tiene ningún tipo de convenio con los colectivos afectados.De esta forma, habrá que esperar a ver en qué cifra se cuantifica esta nueva deuda, que se sumará a los 60.000 euros que la IGP tiene que pagar a las arcas municipales por el dinero que el Consistorio invirtió en concepto de subvención durante los últimos cuatro años. «Ese tema lo lleva Gestión Tributaria, pero no han pagado todavía», indicó la concejal responsable del área de Promoción y Desarrollo, Azucena Esteban.Y aunque para la mayoría ha sido una sorpresa, algunos conocían este hecho. Es el caso del edil de Urbanismo y ex presidente de la IGP, Alfonso Sanz. «Lo sabía todo el mundo», aseguró desconcertado por un revuelo que a su juicio se puede resolver hablando con las asociaciones, que solo utilizan dos habitaciones de todo el edificio, y firmar un nuevo convenio si procede. Además, no es el único caso. «También utiliza una habitación la Ruta del Vino», señaló al recordar que el edificio está en desuso a la espera de que se modifique el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y se pueda llevar a cabo la remodelación del Centro de Arte Joven.Las críticas no se han hecho esperar. «Es terrible que el equipo de Gobierno no se haya enterado en todos estos meses que en unas instalaciones del Ayuntamiento hay montado un berenjenal», lamentó la concejal socialista, Leonisa Ull, indignada por esta desidia. «Es una muestra más de la dejadez de este equipo de Gobierno; les da lo mismo», añadió la portavoz del PSOE, Mar Alcalde.No obstante, las discrepancias se dejan a un lado la hora de trabajar en un proyecto en común: la marca de Lechazo de Aranda. Y es que el Ayuntamiento está decidido a defender hasta el final este marchamo de calidad propia. Para ello, la Concejalía de Promoción y Desarrollo ha encargado un borrador de reglamento a los técnicos municipales que, inspirado en el del cochinillo de Segovia, destaca la singularidad del producto, su origen y su preparación. Asimismo, para reforzar la propuesta que debe aprobar la Junta de Castilla y León, se contratará un estudio exhaustivo sobre el sector con cuestiones de interés como el volumen de negocio que supone, los trabajos que genera, el desarrollo tecnológico, las ventajas competitivas y las fortalezas y debilidades del proyecto.

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