Los medioambientales reclaman más medios en fines de semana
Los agentes solicitarán a la Junta una «reorganización» de turnos equilibrada y la operatividad continua de la central de incendios para «cualquier emergencia»

Uno de los 16 incendios registrados en Las Merindades el pasado mes de diciembre.-ECB
La inesperada oleada de incendios acaecida el pasado mes de diciembre en el norte de la provincia volvió a poner de manifiesto la escasez de medios materiales y humanos necesarios para frenar el avance del fuego con plenas garantías. Por ello, la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla y León (Apamcyl) presentará un plan de reorganización de plantilla al Gobierno regional para incrementar el número de efectivos los fines de semana. Según explica el presidente del colectivo, Esaú Escolar, lo que se pretende con esta nueva «planificación de calendarios y servicios» es cubrir esos días en que se registran «más actividades agresivas para el medio ambiente».En el caso de Burgos, con 100 agentes para todo el territorio, 80 trabajan de lunes a viernes, mientras que otros 20 se reparten las comarcas sábados y domingos. Aunque lo ideal sería «incrementar» el número de efectivos debido a que hay «entre 20 y 30 plazas vacantes», la propuesta de Apamcyl pasa por un reparto equitativo de la plantilla bajo la fórmula porcentual de 50-50, «o por lo menos ajustarlo un poco más» hasta alcanzar un 60-40. De esta manera, «podríamos ser más eficaces», asegura.Otro de los grandes problemas que afecta a los agentes cuando se producen siniestros eventuales no previstos por la Administración es la ausencia de personal por vacaciones, ya que «la gente tiene que cogerlas antes de acabar el año». Aquí entran en juego los denominados «fijos discontinuos», trabajadores con contratos de tres, seis o nueve meses en función de las épocas de mayor peligrosidad. A este respecto, Escolar considera que lo lógico sería promover su incorporación indefinida, pues el gasto que se ahorra la Junta en salarios se destina a «pagarles el paro».La suma de estos elementos, que se traduce en precariedad a la hora de establecer los turnos, también se extiende a la central de incendios, cuya actividad se interrumpió cuando las llamas se propagaban por los montes de Espinosa de los Monteros el mes pasado. En este sentido, Apamcyl aboga por su reconversión en central operativa para «cualquier emergencia medioambiental», abierta los 365 días del año con agentes disponibles para actuar ante cualquier delito.IntencionalidadAunque no descarta «posibles negligencias», el portavoz de Apamcyl señala que «entre el 90 y el 95%» de los incendios de diciembre fueron intencionados. El problema reside en que «es muy difícil obtener las suficientes pruebas para incriminar a nadie», por lo que el «seguimiento» y la «colaboración ciudadana» se convierten en dos grandes aliados para resolver esta clase de delitos.En materia de inversiones, Escolar sostiene que el Estado debería incidir más en «prevención» y en «investigar las causas» en vez de «dedicar todo el presupuesto a extinción». Por otra parte, defiende la gestión del monte a través de «quemas prescritas» de forma periódica para regenerar terrenos destinados a la ganadería. Eso sí, por cuestiones de «ecocondicionalidad», se muestra partidario de retirar las subvenciones a todo aquel «que se salte la norma».16 días, 16 incendios y el 99% en EspinosaUna «situación climatológica excepcional» a causa de la escasez de lluvias y los vientos secos procedentes del sur dejaron un balance de 16 incendios en 16 días en la zona norte de la provincia. 607,76 hectáreas pasto de las llamas en una época inesperada, ya que tal y como apunta el presidente de Apamcyl, Esaú Escolar, «todo el mundo sabe que estos incendios suelen darse al final del invierno», concretamente «entre febrero y marzo».De tan fatídica estadística, Espinosa de los Monteros se llevó sin lugar a dudas la peor parte al albergar más del 99% de la superficie afectada. El resto de siniestros, de muchísima menor consideración, se registraron en Valle de Mena -0,1 hectáreas en Monte Redondo el 19 de diciembre y seis montones de particulares en Lorcio el 28- y en Merindad de Montija, con 0,25 hectáreas calcinadas en un área de descanso y el Pastizal el Menés entre el 26 y el 27 de diciembre.Dada la escasez de medios humanos en este periodo, los agentes medioambientales tan solo pudieron intervenir en seis de los incendios -cinco en Espinosa y uno en Valle de Mena-. Además, el 23 de diciembre la central de incendios dejó de estar operativa, por lo que a partir de dicha fecha tan solo se dispuso -«algunos días», según fuentes oficiales- de la cuadrilla de los Equipos de Lucha contra los Incendios Forestales (Elif) de Medina de Pomar, presentes en el entorno de Lunada el 17 y el 27 de diciembre, cuando tuvo lugar el mayor de los siniestros: 447 hectáreas quemadas.