El Correo de Burgos

Devoción cofrade en las calles de Canicosa

Fiesta local por partida doble en honor a San Antón y al Niño Jesús. Mañana, la cofradía de San Sebastián se encargará de recoger el testigo de las celebraciones

San Antón a hombros durante el recorrido por las calles de Canicosa.-RAQUEL FERNÁNDEZ

San Antón a hombros durante el recorrido por las calles de Canicosa.-RAQUEL FERNÁNDEZ

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RAQUEL FERNÁNDEZ / Canicosa
Burgos

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El sentimiento cofrade invade estos días las calles de Canicosa de la Sierra. En pleno invierno, resurgen momentos de hermandad y de unión en torno a una de las tradiciones que con más fervor se viven en esta población serrana: las cofradías, fiestas con sabor popular que datan en esta localidad del siglo XVI y que han sabido convertirse a día de hoy imprescindibles para sus gentes.Antiguamente, según los documentos históricos, en Canicosa hubo hasta seis cofradías distintas. Sin embargo, tan solo han sobrevivido dos al paso del tiempo: la del Dulce Nombre de Jesús, antiguamente conocida como San Bartolomé e integrada por cerca de 250 hermanos y hermanas, y la de San Sebastián, compuesta por unas 500 personas.Ayer fue una de las jornadas más importantes para la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, ya que sus integrantes vivieron uno de los momentos más especiales del año al sacar en procesión la imagen del Niño Jesús por las calles para bailar la jota como signo de devoción durante todo el recorrido .La de ayer fue una jornada nada habitual, puesto que en pocas ocasiones han coincidido en un mismo día dos celebraciones. Y es que Canicosa de la Sierra también celebró San Antón, fiesta local que se alargará hasta el día de hoy. Por primera vez en muchos años, la misa en esta población serrana fue en honor a los dos Santos y la procesión se realizó con ambas imágenes portadas a hombros por las calles.Como en cada edición, tambores y dulzainas no dejaron de sonar para animar este instante cargado de sentimiento en el que participaron, como viene siendo habitual, tanto hombres como mujeres integrantes de la cofradía mientras bailaban la jota frente a la imagen del Niño Jesús.En esta edición, el Prior de esta cofradía fue Julián Ibáñez Ureta, que estuvo acompañado en esta especial fiesta por los Mayordomos Tomás Campo Cuesta y Francisco Peirotén Ureta. Los hermanos celebrarán mañana la misa de difuntos y la lectura de cuentas de la cofradía con el nombramiento del nuevo Prior y la entrada de un nuevo Mayordomo. Por si fuera poco, cogerán el relevo de las celebraciones las cofradías de San Sebastián. En la comarca de Pinares, además de la de Canicosa, destaca la de Quintanar de la Sierra con dos: una conocida como La Vieja, con alrededor de 265 hermanos, y La Nueva, que cuenta con más de 380 cofrades. Durante estos días, ambas sacarán a la calle sus señas de identidad: las capas castellanas y los bastones de mando.

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