El Correo de Burgos

SUCESOS

La madre del bebé arrojado en Vitoria se crió en Hontoria

Alicia, de 17 meses de edad, falleció ayer sobre las 21 horas / El presunto asesino se presentó el domingo en el municipio para «llevarlas a Burgos»

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D. S. M.
Burgos

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Si la noticia ya era impactante de por sí, mucho más lo fue para los vecinos de Hontoria del Pinar tras confirmarse que la madre de Alicia, el bebé de 17 meses arrojado desde un primer piso en la madrugada del lunes y cuya muerte se confirmó ayer sobre las 21 horas era Gabriela. Según fuentes consultadas por este periódico, la joven de 18 años y origen brasileño se trasladó con apenas «tres o cuatro años» al municipio junto a su hermana menor y su progenitora después de que ésta contrajese matrimonio con el ganadero y ex concejal en el Ayuntamiento Pedro Luis Peñaranda.

Allí se crió durante siete años, fue a la escuela e hizo sus primeras amistades hasta que el matrimonio decidió poner fin a la relación de común acuerdo, Gabriela se trasladó a Burgos con su madre y su hermana. Sin embargo, la relación entre la joven y su padrastro era «muy buena», de ahí que decidiese «mantener su apellido». Además, le visitaba «casi todos los fines de semana». De hecho, estuvo en Hontoria hasta el domingo, cuando el presunto agresor, D.G., de 30 años, la recogió para «llevarla a Burgos». Nada se sabe sobre qué hacía Gabriela en Vitoria. Es más, ya por la noche, «al ver que no llegaba», se dio aviso a la Guardia Civil alertando de su ausencia injustificada. Respecto a D.G., «nadie le conocía, ni siquiera el abuelo» del bebé, que entró en estado crítico por traumatismo craneoencefálico en el Hospital de Cruces de Baracaldo (Vizcaya).

Incapaz de dar crédito a lo sucedido, el alcalde de Hontoria, Francisco Javier Mateo, convocó un acto público de repulsa por la brutal agresión que tendrá lugar hoy en la plaza del Ayuntamiento. «Impactado» por unos hechos a todas luces condenables, el regidor contactó con quien fuese su «compañero» en la Corporación durante la anterior legislatura para transmitirle sus condolencias y apoyo en estos momentos tan complicados.

No pudo hacerlo en persona, ya que el ex concejal se trasladó inmediatamente a Cruces tras tener constancia de lo sucedido. Por su parte, Gabriela también se personó en el centro hospitalario de Baracaldo para estar en compañía de su hija.

Compartiendo el «desconcierto» y la preocupación por el estado de la pequeña, el regidor lamentaba el infiero que está viviendo un «vecino de toda la vida» que siempre esperaba con ilusión la llegada de sus dos hijas y de su nieta. por otra parte, rehusó hacer cualquier tipo de declaración al respecto para salvaguardar la privacidad de los afectados.

condena unánime

Centenares de vitorianos se dieron cita ayer en la Plaza de la Virgen Blanca para expresar su rechazo a un nuevo episodio de violencia de género que no solo afectó a la niña. También a la propia Gabriela, quien tuvo que ser atendida por diversos traumatismos tras la refriega que mantuvo con su acompañante después de descubrir que trataba de abusar sexualmente de su hija.

Por su parte, D.G., natural de Sevilla y profesor de música en Vitoria y Salvatierra, también requirió asistencia médica. Una vez atendido, fue puesto a disposición judicial después de que la Ertzaintza le interrogase sin éxito, ya que el acusado se negó a declarar ante los agentes.

Al margen de la condena unánime de la opinión pública, las autoridades judiciales se muestran dispuestas a ejercer todo el peso de la ley sobre el agresor. En principio, se barajaban penas de entre 20 y 30 años de prisión por asesinato en grado de tentativa. Sin embargo, al producirse el más trágico de los desenlaces, cabría la posibilidad de que el músico sea condenado a prisión permanente revisable de acuerdo al nuevo Código Penal aprobado el verano pasado.

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