BUREBA
El envejecimiento de Frías, Poza y Oña acercan la ‘pirámide invertida’ a la comarca
En sus cuatro municipios más poblados la cifra de recién jubilados duplica la de los niños
La pérdida poblacional del medio rural tiene en la comarca burebana un añadido de especial preocupación, a una década vista con la llegada del momento estadístico de la ‘pirámide invertida’ en la que la cifra de población carecerá de un relevo generacional sólido. Así, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), si bien el descenso del censo se estabiliza a nivel general tras una importante pérdida que comenzó en el año 2010, el envejecimiento crece de forma imparable.En el punto de mayor incidencia de este fenómeno se encuentra la villa de Oña que por número de censados es la segunda en población de la comarca con 1.088 vecinos.La diferencia existente entre vecinos del tramo comprendido entre los 0 y 4 años, con 18 niños, y el de personas entre los 65 y 69 años, que contabiliza 80 es el más elevado porcentualmente del territorio. A favor de la villa Condal se encuentra la tasa más alta del colectivo de entre 0 y 19 años, con 90 onienses, por lo que en queda en precario equilibrio la población activa de entre 20 y 64 años, 507 vecinos, con la de no activa, de 65 a 100 años, que suma 491 censados.En el otro extremo de la estadística poblacional esta la villa de Pancorbo que es la más ‘joven’ de la comarca y segunda por cifra de vecinos censados aunque mantiene la inquietante estadística de 15 vecinos entre 0 y 4 años con los 38 del tramo de 65 a 69 años. No obstante la gran diferencia se aprecia en la existencia de un núcleo de población de entre 20 y 64 años que suman 250 pancorbinos muy por encima de la población no activa, más de 65 años, que alcanza las 143 personas. Incluso en su tasa de niños y jóvenes de hasta 20 años su cifra es destacada con 60 vecinos siento así mismo el municipio donde el tramo de mayor número de población es la más joven, de 40 a 44 años, con 38 personas.En la media estadística se colocan las localidades de Poza y Frías que cuentan con un censo de 337 y 265 vecinos censados, respectivamente. La villa salinera ocupa el tercer puesto en vecinos pero sin apartarse de la tendencia al envejecimiento con el tramo de población activa más numeroso en el comprendido entre los 50 y 54 años con 30 personas.Idéntica cifra se registra en la ciudad fredense, que con 265 vecinos es la cuarta en población, compartiendo igualmente con la pozana la proporción entre los tramos de 0 a 4 años y 65 a 69 donde los mayores doblan al de los niños.Más distancia se constata en las cifras de población activa sumando Poza 186 vecinos aunque en contrapartida muestra 127 en los no activos mientras que Frías suma 166 activos y 70 en los no activos que, sumados a los 24 del tramo de 0 a 19 años, queda de esta forma en mejor posicón que la villa salinera.Cabe recordar que los expertos en estadísticas y población ya anunciaron en 2010 que el modelo poblacional de La Bureba cambiaría en una década, algo que a tenor de los datos va camino de ser una realidad. En aquella fecha ninguna de las cuatro localidades presentaba la temida ‘pirámide invertida’, y solamente en cinco años -el ecuador del estudio-, se comprueba que los tramos más numerosos de población activa se han fijado, excepto en Pancorbo, entre los 50 y 54 años.Dado que las previsiones del estudio se han mostrado acertadas, cabe recordar las recomendaciones recogidas en aquel momento. Entre ellas, la necesidad de contar con recursos sociosanitarios adecuados a la realidad poblacional. El siguiente en orden de importancia es el aumento de infraestructuras productivas que ‘rejuvenezcan’ la población, con el fin de frenar la marcha de jóvenes y la llegada de nuevos residentes.