RIBERA
Ribera del Duero estrena imagen
Se sustituye el logo redondo que mantenía desde 1982 por uno vertical que simboliza «el continuo crecimiento, la evolución y el espíritu creativo» de la Denominación de Origen

Enrique Pascual (i), presidente de Ribera del Duero, y Miguel Sanz, director general, ayer tras desvelar la nueva imagen corporativa de la Denominación de Origen.-ICAL
Hito histórico para la denominación de origen Ribera del Duero.A partir de hoy, todos los vinos embotellados por las 300 bodegas de esta DOlucirán en su contraetiqueta la nueva imagen corporativa de esta mención de calidad, que fue presentada ayer en la sede del Consejo Regulador y que sustituye a la que ha estado vigente durante 34 años, desde que la marca nació en el año 1982.No se trata sólo de un cambio en la imagen corporativa, sino de una acción que persigue como principal objetivo modernizar y actualizar la imagen de una DO que, en palabras de su presidente, Enrique Pascual, ha cambiado mucho hasta convertirse «en un referente de los vinos de calidad».«Somos mucho más que vino: somos arte, elaboramos vinos artesanos. Moda, arte y gastronomía se unen en el mundo del vino», indicó Pascual, que aseguró que el cambio de identidad corporativa persigue adaptarse «a nuestra forma de vivir y entender el vino en una comarca que no ha dejado de evolucionar, en la que la tradición es fundamental pero en la que también somos referentes en innovación y vanguardia».Y para identificar lo que han bautizado como ‘#EspírituRibera’, el nuevo logo rompe con su forma redonda para transformarse en un icono vertical en el que la palabra Ribera partida en tres domina con colores del campo y del vino, mientras que el Duero ocupa la base. Todo acompañado de un trazo lateral que simboliza el cauce del río.«Teníamos claro que el logo debía de ser vertical para simbolizar que la región está en crecimiento y evolución. Y lo refleja muy bien el Ribera, que se completa con el Duero de forma transversal, con mucha presencia y simbolizado en el trazo lateral», señaló Fernando Carruesco, consultor de Llorente y Cuenca, la agencia que ha diseñado el cambio de imagen de la Denominación en un trabajo que se ha prolongado durante casi un año.«El logo muestra al Duero junto a la Denominación de Origen, representado con un trazo creativo y hecho a mano, que es como se hace el vino», aseguró el consultor, quien agregó que el color ‘masala’ seleccionado se asemeja a la tierra donde nace el vino y a las tonalidades de la propia bebida.«La textura del logo nos recuerda la parte más creativa y artesana del vino y todo el trazo tienen un toque artesano, está hecho a mano, que es la forma de hacer el vino como sólo Ribera del Duero puede», insistió Carruesco.Vicente Marco, director de marketing y comunicación de la Denominación de Origen, insistió en la necesidad de cambiar un logo que identificada casi sin cambios a la Ribera desde que nació. «Necesitábamos un logo que diga lo que somos, lo que hay detrás de esta región vitivinícola, su historia y lo que el consumidor espera de Ribera del Duero. Era necesaria una actualización de un logo que desde 1982 no se había modificado y que no era acorde con las exigencias del mercado y no transmitía lo que sí transmite Ribera del Duero», aseguró.«La nueva imagen es fiel al ‘#EspírituRibera’, una forma de entender el mundo del vino, una actitud creativa que forma parte de la Ribera delDuero y que nos ha llevado a unir el vino a la moda, el cine, el arte, la música o la literatura», agregó Marco.La nueva imagen corporativa ya se ha incorporado al diseño de las tirillas de las contraetiquetas que certifican el origen de los caldos de la Ribera, con diferentes colores en función del tipo de vino:rosáceos para los rosados y jóvenes, rojo para el crianza, burdeos para el reserva y verdoso para el gran reserva, con una tirilla que es imposible de falsificar.Ribera del Duero entregó en 2015 más de 91,6 millones de contraetiquetas, lo que supone un nuevo récord en la historia de la DO, superando en 5,4 millones -un 6,4% más- el techo alcanzado en 2014. Los vinos con algún tipo de crianza en barrica -tipo ‘roble’ o superior- suponen las dos terceras partes del total -cerca del 67% hasta sumar 61.156.000 botellas- del vino que comercializó el año pasado la Denominación de Origen.