El Correo de Burgos

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El retablo de Santa Clara estará en Las Edades del Hombre en Toro

Considerado El Escorial de los retablos renacentistas, se expondrá uno de sus paneles

Las Edades del Hombre de Toro contarán con ‘El Lavatorio’ del retablo de Briviesca entre sus piezas.-G.G.

Las Edades del Hombre de Toro contarán con ‘El Lavatorio’ del retablo de Briviesca entre sus piezas.-G.G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Burgos

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Los visitantes a la exposición de arte sacro Las Edades del Hombre que se celebrará en la localidad zamorana de Toro este año podrán conocer la joya del arte que guarda la iglesia de Santa Clara en Briviesca. Dadas las enormes dimensiones de la pieza completa, se decidió el desmontaje del relieve de ‘El Lavatorio’ como elemento representativo del conjunto renacentista más destacado de España.Desde la Oficina de Turismo de la ciudad se ha manifestado que esta participación supone «una gran oportunidad para que parte de nuestro patrimonio se conozca fuera de Briviesca».Cabe recordar que este elemento artístico es el principal atractivo turístico de la ciudad para los miles de visitantes que cada año lo contemplan. Y es que tanto su facturado en madera de nogal sin policromar ajustada al estilo manierista romanista y dominada por el espíritu humanista de Miguel Ángel impresionan a los visitantes.La mazonería, de tres calles y cuatro entrecalles dispuestas en cuatro cuerpos, más la predela y el ático con el Calvario; conforman un retablo de 24 metros de altura. En las calles se colocaron escenas en relieve y en las entrecalles, junto a parejas de columnas abalaustradas, imágenes exentas, conformando un rico programa iconográfico dedicado a la exaltación de la Virgen.Los grupos escultóricos más destacados son los de la calle central, empezando por el Árbol de Jetsé, un trabajo finamente calado con claras reminiscencias tardogóticas. Sobre esta escena se disponen la Virgen sedente rodeada de ángeles y la Ascensión. La pieza escogida es una de las más reseñadas por los especialistas en los estudios realizados sobre este retablo que, al margen de su estilo destaca por la ausencia de policromía que permite apreciar en detalle el trabajo de los artesanos.Esta singularidad que a la postre le ha otorgado una vitola particular es compartida por su contemporáneo del retablo de Santa Casilda de la colegiata de Briviesca.Hasta hace pocos años, la historia completa e incluso la autoría de los retablos permanecía oculta en el archivo de la Real Chancillería de Valladolid en un voluminoso legajo de un millar de folios. Finalmente, un pleito por cuestiones económicas que comenzó en el año 1571 y duró tres años ha permitido conocer con precisión no solo la autoría del retablo, sino todos los artistas que trabajaron en él durante su largo periodo constructivo.Así, la paternidad del mirandés Gámiz quedó desestimada, ya que con gran detalle se recoge que ejerció como contratista, pero el grueso de la obra fue ejecutada por el vasco Juan de Anchieta, que actuó como artista principal tanto en el retablo de Santa Clara como en el de Las Once mil Vírgenes o de Santa Casilda de la colegiata briviescana.Concretamente, queda explicitado en la declaración de testigos del pleito, en el cual Esteban Velasco en 1575 aclaró que «el retablo de las monjas de Briviesca lo había hecho Anchieta», confirmando así la autoría del guipuzcoano en Santa Clara.Esto permitió en buena medida que el retablo fuera pagado por el Condestable, ya que al conocerse las manos que lo habían tallado hizo cambiar de criterio a Juan de Juni, detractor del mirandés Gámiz, que alabó el trabajo y allanó el camino a los jueces.Su inconclusión, que paradójicamente de dio un status casi único, es un recuerdo del pleito en el que se mezclaron las rivalidades personales, los procesos de la Inquisición y las peleas entre distintas escuelas artísticas de la época.

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