El Correo de Burgos

COMPROMETIDOS CON LA CULTURA Y LAS TRADICIONES DE BURGOS // ASADEMA

La tierna historia de una asociación volcada con la discapacidad intelectual

En sus 38 años de trayectoria, Asadema se ha convertido en un referente de Aranda y la comarca

Una excursión a la nieve viene de perlas para desconectar de la rutina del día a día.-ECB

Una excursión a la nieve viene de perlas para desconectar de la rutina del día a día.-ECB

Burgos

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Integración. Es la clave y el motor que desde 1978 mueve a la Asociación para la ayuda de Personas con Discapacidad Intelectual (Asadema), una entidad sin ánimo de lucro que comenzó como lugar de encuentro y de ocio para unas pocas familias afectadas y que hoy representa un referente regional con 150 personas atendidas y más de 60 trabajadores.Con su tesón diario y yendo «poco a poco», Asadema ha ido creciendo en función de las necesidades de los afectados y de sus familiares. Y así han dado forma a dos centros de día: el Centro Ocupacional Montecillo, en el polígono Allendeduero, donde acuden las personas con menores necesidades de apoyo; y Río Duero, que atiende en la Avenida del Orfeón Arandino a las personas mayores y de apoyo extenso y generalizado. Además, cuentan con dos residencias -Río Duero y Virgen de las Viñas-, viviendas tuteladas, y un Centro de Iniciativas en Discapacidad Intelectual.Mención aparte merece el Centro Especial de Empleo (CEE), una empresa creada por Asadema para proporcionar a las personas con discapacidad un trabajo productivo y remunerado, facilitando de este modo su integración laboral. Según explica su directora, los trabajadores fabrican estuches de madera para productos agroalimentarios, siempre bajo la tutela de un equipo de profesionales de las unidades de apoyo. «Atienden a más de 250 clientes repartidos a lo largo de toda la geografía española», destaca la trabajadora social Miriam Martínez, satisfecha porque «al final de lo que se trata es de darles las herramientas para que tengan la mayor autonomía posible».Con este objetivo, la asociación tiene cuatro viviendas tuteladas ubicadas en función de sus capacidades y necesidades de apoyo, siempre con la supervisión y ayuda de profesionales. «Nuestra idea es crecer por este camino y abrir nuevas viviendas en 2017», avanzan.Y aunque las personas con discapacidad intelectual son los protagonistas de esta historia, Asadema no olvida a sus familiares. «A los padres se les garantiza un punto de encuentro en el que la formación y el apoyo son continuos, también para los hermanos; cuya figura se muestra imprescindible para garantizar el relevo generacional», apuntan.Antes de que existiera la residencia Río Duero, que el presidente regional, Juan Vicente Herrera, inauguró en octubre de 2010, la principal preocupación de los padres se resumía en una sola pregunta: ¿Con quién se quedará mi hijo cuando yo falte?«Conseguir una residencia de este tipo en la que pudieran estar hasta el fin de sus días era un sueño», recuerda la trabajadora social.Gracias a la implicación de la Junta de Castilla y León, la residencia y centro de día Río Duero, disponen de unas instalaciones modernas y adaptadas para favorecer la estimulación cognitiva como una piscina terapéutica o un gimnasio. «La mayoría de las plazas son públicas», advierte.Desde mayo del pasado año, Asadema completa el servicio con un Centro de Iniciativas en Discapacidad Intelectual (CIDI), en la calle Sulidiza, en el que familias, profesionales y afectados disfrutan con talleres formativos, actividades lúdicas como bailes -zumba y jotas-, taller de coro... «Somos una gran familia», concluyen.

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