El Correo de Burgos

La previsión de continuas lluvias mantiene en alerta a la provincia

Burgos

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Si bien es verdad que los ríos parecen estar tranquilos y no haber dado lugar afortunadamente a percances graves en la provincia, la previsión de que las lluvias no abandonarán la provincia en todo el fin de semana, hace que el mundo rural burgalés mantenga la vista en sus ríos. Es el caso del Arlanza «que ya baja con mucho caudal, lo que nos hace temer que estos días se repita lo sucedido en febrero, en que el agua dejó medio aisladas algunas zonas como la de Escuderos, al anegar la BU-104 que la comunica con Roa», advertía ayer desde UCCL Arlanza, Dositeo Martín.De hecho, a media tarde el Arlanza «ya se había salido un poco de sus márgenes aunque sin suponer peligro inminente». Remarcó que sólo entre el jueves y ayer «ya habían caído 34 litros por metro cuadrado, cantidades importantes que nos hacen estar vigilantes», advierte. Cifras que sin ser de gran alarma, sí comienzan a provocar que pequeños arroyos de la zona «como ya sucede en Presencio, vean rebosar sus laderas», detalló Martín, «lo que sumado a la lluvia que cae sin parar hacen que el suelo no absorba el agua que ya hay en exceso», destaca preocupado.Junto a Presencio, Martín recalca el caso de Escuderos, perteneciente a Santa María del Campo, y que ya se encontraba ayer al borde del peligro. «Donde tememos que gran parte de las hectáreas ya plantadas vuelvan a echarse a perder como ya sucedió también en febrero, en que de las 500 hectáreas cultivables se anegaron más de 300», cifró.lerma, tambien atentaLa previsión meteorológica marca continuas lluvias para todo el conjunto de la provincia a las que, afortunadamente y siempre según la Aemet, no se sumarán las nieves ni temperaturas excesivamente bajas. A pesar de ello algunos, como la alcaldesa de Lerma, Celia Izquierdo, confiesa que no le quitarán ojo al río, «por si acaso».La responsable municipal comentaba ayer que si bien no ha parado de llover estos días, «por ahora el río no ha causado ningún percance remarcable». Como sí sucedió en febrero, en que el fuerte temporal que afectó a toda la provincia trajo consigo en la localidad lermeña, la inundación del instituto local Pons de Sorolla. La existencia de un muro de contención y la peligrosa cercanía del instituto a la ladera del río hicieron realidad los temores expresados por muchos meses atrás, ya que el agua entró en el recinto trastocando por completo la vida escolar durante semanas.Graves daños que afectaron a gran parte del mobiliario, el material, las instalaciones y las aulas, lo que obligó a suspender las clases durante días y al traslado de algunas de las aulas de los cursos superiores al colegio local. De hecho, la Junta acaba de valorar en 150.000 euros los daños en el lugar, en el que han comenzado a llegar los nuevos muebles estos días.

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