Bajan los caudales de los ríos pero sigue la vigilancia en la provincia
La CHD activó el aviso de alerta por la mañana en algunos tramos del Arlanzón, Ubierna y Arlanza

El puente de la carretera de Escuderos, testigo mudo de la crecida del Arlanza al pasar bajo sus pies.-ECB
La provincia despertó ayer con el aviso de alerta lanzado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) pidiendo especial atención para algunos de los tramos de los ríos Ubierna, Arlanza y Arlanzón, a pesar de que la previsión es que las lluvias remitan. Si bien todos ellos vieron bajar sus respectivos cauces a lo largo del día, la fuerza generada en ellos estos días por las continuas lluvias, y sobre todo el deshielo que está haciendo que los arroyos y las tierras anexas no den abasto para absorber el agua, han dado como resultado numerosas zonas de cultivo arrasadas por las aguas.
Fue el caso de las vegas del Arlanza, donde desde hace días éste mantiene a todos en vilo. En Peral del Arlanza, su alcalde, Joaquín Estrella, lamentaba ver completamente horadada la vecina zona cultivada de Santa Cruz, aunque el río bajaba con furia por su localidad pero sin causar percances. Al igual que el entorno de Escuderos, a salvo de las aguas del Arlanza «a pesar de que ya se ha llevado las tierras cultivadas otra vez, como ya pasó en febrero, pero al menos no ha llegado a la carretera como pasó antes, incomunicando la zona», comentaba desde UCCL Arlanza, Dositeo Martín.
También respiraban «medianamente tranquilos» desde la Plataforma Odra Pisuerga, al ver cómo las aguas del Odra transcurrían con fuerte caudal pero sin tener que lamentar daños personales. «Es verdad que la intervención que se hizo hace unos años se ha notado, pero pedimos a la CHD que no deje de lado el mantenimiento», comentaban desde la Plataforma Federico Yagüez y Jesús Ángel Vicente. «Pues la fuerza de las aguas se está llevando parte de la grava y algunos árboles, ambos elementos colocados entonces, que si no se retiran pueden causar tapones y con ello mayor peligro venidero», advierten desde el entorno de Castrojeriz.
La capital y el alfoz tampoco se han librado de las crecidas, donde huertas y cultivos han amanecido anegados por las aguas del Vena, el Ubierna y el Arlanzón, éste último cubriendo ambos márgenes ajardinados a su paso por la propia capital. . En el caso del Ubierna fue sobre todo en las cercanías de Quintanilla Vivar donde la fuerza del río más se notó. «Afortunadamente sólo ha inundado las huertas existentes a la entrada y la salida del pueblo en el que, sin embargo, no ha entrado casi nada», comentó su alcaldesa, María Aránzazu Blanco.
Algo que, de todas formas, no evitó que todos ellos durmieran intranquilos, como también sucedía en Ibeas de Juarros y su vecina Rubena, en las que la continua lluvia hizo pensar en cierto peligro para la N-120 y la A1, respectivamente.
Sin embargo, aunque el terreno anexo a los ríos se encuentra ya completamente anegado -lo que causa que el agua sobrante ahogue la superficie- las vías de comunicación no han sufrido ningún percance. Algo que no ha podido evitarse en zonas de huerta, arrasadas en ambas localidades.