RIBERA
Las peñas insisten en iniciar un nuevo proceso para la declaración BIC
Entienden que la actual propuesta municipal no protege las bodegas

Una de las bodegas subterráneas arandinas.-L. V.
Unidas y enfadadas. Así se muestran las ocho peñas de Aranda en un comunicado en el que, tal y como avanzó este periódico el 20 de abril, rechazan de forma taxativa los escritos en los que tanto la Junta de Castilla y León como el Ayuntamiento de Aranda piden que la Justicia desestime la demanda interpuesta por las peñas y siga adelante con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para las bodegas subterráneas.La filtración, que al parecer partió de Alcaldía a determinados medios de comunicación, responde según las peñas a estrategias políticas «que poco tienen que ver con el respeto que se presupone deben tener a los ciudadanos», critican. Los ocho colectivos (El Jarro, El Alboroto, La Capea, El Chilindrón, La Amistad, La Ribera, El Cubillo y Tierra Aranda), también cargan contra la Junta de Castilla y León, por caer en incoherencias al reconocer «de forma implícita que los funcionarios de Patrimonio que tramitaron el expediente no visitaron las bodegas».Y aunque saben que el tema está difícil no se rinden. «Tendemos nuevamente la mano a la Junta de Castilla y León y al Ayuntamiento, y les pedimos que se allanen a la demanda presentada y se inicie un nuevo procedimiento», explican convencidos de que debe realizarse «un verdadero y exhaustivo estudio, tal y como exige la ley de Patrimonio». Y entendiendo las bodegas subterráneas como «auténticos entes vivos», y no como «un elemento más a añadir a la lista del patrimonio cultural de Castilla y León, con el que ponerse medallas y protagonizar fotos y titulares en prensa», reprochan.LegitimaciónEn su opinión, la Administración «no se ha leído» la documentación argumentada jurídicamente que presentaron las peñas. Solo así se entiende, lamentan, que se ponga en entredicho su legitimación. «Mal que les pese a las administraciones públicas defensoras del procedimiento -Junta y Ayuntamiento- la recuperación, el mantenimiento y la conservación de las bodegas subterráneas se ha llevado a cabo principalmente gracias al esfuerzo asociativo y económico de las peñas de Aranda», critican.En este sentido, recuerdan que hace cuarenta años iniciaron una labor «discreta, solitaria y desinteresada» para recuperar un patrimonio que prácticamente estaba abandonado. «Solo cuando las bodegas se han mostrado recuperadas y se han convertido en seña de identidad, la Junta y el Ayuntamiento se han acordado de ellas», subrayan molestos.«Porque en lugar de mostrar agradecimiento -que nunca lo han pedido-, menosprecian y ridiculizan el trabajo de tantos años, en lugar de atender al diálogo y escuchar nuestras propuestas han actuado desde la imposición y la arrogancia», reprochan. Para ellos, esta falta de consideración «sólo puede deberse a nuestra negativa y oposición al uso mercantilista, lucrativo y poco proteccionista pretendido por el Ayuntamiento», al proponer el uso hostelero indiscriminado en las bodegas que de permitirse sí produciría su destrucción y pérdida definitiva».