El Correo de Burgos

RIBERA

La Ruta del Vino Ribera del Duero crece un 40%

Los responsables insisten en la necesidad de recuperar recursos turísticos como el Museo de Arte Sacro o la bodega de las Ánimas

Imagen del presidente, Miguel Ángel Gayubo.-L. V.

Imagen del presidente, Miguel Ángel Gayubo.-L. V.

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LORETO VELÁZQUEZ
Burgos

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Comenzó su andadura en 2006 y ya cuenta con el 65% de los municipios de la Ribera del Duero, así como con 58 bodegas y 96 servicios turísticos que van desde alojamientos a restaurantes, pasando por comercios, bares de vinos y ofertas de ocio complementarias. Es la Ruta del Vino Ribera del Duero, un proyecto en auge que en los últimos ocho años ha experimentado un crecimiento superior al 40%. «El año pasado certificamos 19 empresas, y este año se han sumado, de enero a junio, los ayuntamientos de Quintanilla de Arriba (Valladolid), Peñaranda de Duero y Tubilla del Lago (Burgos) así como cinco nuevas bodegas (cuatro de Burgos y una de Valladolid), 16 establecimientos hoteleros, seis restaurantes, dos comercios especializados y dos empresas dedicadas al ocio temático», explica el presidente, Miguel Ángel Gayubo.Satisfecho porque «es un producto interesante» que no solo genera una vía de ingresos a los productores vitivinícolas, también contribuye a mejorar el entorno, las infraestructuras y la desestacionalización de la actividad turística. «Para vender enoturismo lo primero que tenemos que hacer es creérnoslo».Las ventajas de formar parte de esta ruta son muchas. «Tenemos un plan importante de comunicación y promoción, una página web en la que pueden colgar sus paquetes turísticos y casi venderlos, y pueden acceder además a ayudas como la que acaba de sacar la Dirección General de Turismo para ayuntamientos y empresas que pertenezcan a una ruta y tengan un proyecto enoturístico», explica, sin olvidar la señalética.Para Gayubo, este crecimiento «refleja el gran interés que existe en el territorio de la Denominación de Origen Ribera del Duero por poner en valor todos los recursos turísticos de la zona», comenta.Y aunque es cierto que la bajada de cuotas ha ayudado, entrar en este club requiere un esfuerzo. «Las empresas deben superar una exigente auditoría para poder incorporarse al Consorcio Ruta del Vino Ribera del Duero, con el fin de mejorar su oferta y ser más competitivas en un mercado complejo, pero con un gran potencial, como es el del turismo vinculado a los atractivos vitivinícolas en el sentido más amplio del término».Patrimonio

Junto al vino y la gastronomía, el patrimonio juega un papel primordial. «En Aranda por ejemplo, la reapertura del Museo de Arte Sacro o de la bodega municipal de Las Ánimas daría sin duda un impulso».También influyen iniciativas como las Edades del Hombre. «Apoyaremos cualquier solicitud de sede de la zona, tanto Cuéllar como Lerma y por supuesto, Caleruega. Lo apoyaremos al máximo porque es una iniciativa que funciona».Así se observa, asegura, en la huella que dejó la exposición arandina de Eucharistia en 2014. «En 2015 bajó un poco la afluencia en la ruta pero desde luego estamos mucho mejor que antes de 2014», analiza el responsable.Organismo

Su apoyo incondicional se extiende a otra causa, el tren directo. «La apertura del tramo a Madrid es fundamental porque es nuestro pulmón», argumenta a sabiendas de los beneficios que reportaría un tren turístico. «Sería un bombazo».El Consorcio Ruta del Vino Ribera del Duero es el organismo de promoción enoturística de la Ribera del Duero, cuyo ámbito territorial se asienta en parte de cuatro provincias de Castilla y León: Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Se extiende por una franja de 115 kilómetros de Este a Oeste de al comunidad de Castilla y León, con más de 21.000 hectáreas de viñedo plantado, donde se embotellan cada año alrededor de 50 millones de litros de vino. Tiene su sede en Aranda de Duero.

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