El Correo de Burgos

El Artim traspasa fronteras y se consolida como referente rural

Más de 1.200 personas certifican su apuesta por nuevos modelos de desarrollo

La Senda de los Cuentos volvió a ser una de las actividades más existoas de esta edición.-M.C.

La Senda de los Cuentos volvió a ser una de las actividades más existoas de esta edición.-M.C.

Burgos

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Tres años, tres etapas. Toma de contacto, impulso y consolidación definitiva. El Encuentro Internacional de Agroecología y Tradiciones Rurales (Artim) es imparable. «Nos hemos liado la manta a la cabeza», asegura Elena Díez, responsable de comunicación de un evento que en su tercera edición ha traspasado nuevas fronteras. Desde Latinoamérica hasta «casi todos los países europeos», más de 1.200 artimers han desfilado por Espinosa de los Monteros entre el 8 y el 17 de julio para disfrutar de los conciertos y actividades paralelas al desarrollo de los cursos y talleres previstos.Con 230 inscripciones «completas» y más de 250 «parciales», el balance de la organización no puede ser más positivo. Si algo valora Díez es, sin lugar a dudas, el hecho de que «la gente del pueblo se ha involucrado con nosotros y nos han ayudado un montóno». De hecho, muchos espinosiegos han participado de forma activa en los talleres que no requerían apuntarse toda la semana.La familia del Artim no solo ha crecido de un año para otro, sino que además ha ampliado su franja de edad. «Ha participado gente desde los cinco hasta los 60 años», subraya la responsable de comunicación, quien destaca el éxito de la «zona infantil» -que no guardería- en la que «los padres dejaban a sus hijos mientras hacían los cursos». En ningún caso les dejaban allí para no molestar. Nada de eso, pues «pues hemos ofrecido un modelo de educación alternativa para que aprendan divirtiéndose, dejando que propusiesen qué actividades querían realizar y dándoles la oportunidad de tomar decisiones de manera asamblearia».Si de algo están orgullosos los organizadores del Artim -aparte del éxito innegable de la iniciativa- es de su influencia al otro lado del charco. Y es que varios participantes procedentes de Colombia, con una idea similar en la cabeza, «han venido para coger ideas».Una «gran familia»Se apuntó en cuanto salió la convocatoria, ha sido su segundo año y volverá a repetir. Para Jesús, el Artim es una «semilla de futuro» en el que «los participantes somos como una gran familia a la que nos une el compromiso y la responsabilidad de crear un futuro real y viable para todos los seres de este planeta».También espera regresar Kike, bajista de Cowabunga, sorprendido por el «ambientazo» antes, durante y después del concierto de su grupo el primer fin de semana. «¡Que sigan así muchos años más!», proclama en defensa de «este gran proyecto».

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