Belorado conmemora los 900 años de su Fuero
Inaugura una completa exposición donde se muestran 30 documentos originales totalmente restaurados
La villa beliforiana recordó ayer con emoción la concesión hace nueve siglos de su Fuero por parte del rey Alfonso I, hecho que marcó de forma clara el desarrollo de la entonces Bilforad hacia la actualidad. Los actos comenzaron con una breve presentación de los testigos de la firma del documento que, ataviados con los ropajes de la época, ocuparon su lugar en la entrada de la iglesia de San Pedro donde llegó, escoltado por un grupo de soldados, el propio rey Alfonso I El Batallador. Para no perder rigor histórico, el rey dio lectura en castellano antiguo del documento que sentaba los principios por los cuales se regiría la villa desde esos momentos y que la permitió crecer y prosperar durante siglos.El alcalde de Belorado, Luis Jorge del Barco, destacó que este Fuero «marcó la independencia de Belorado del antiguo alfoz». Explicó que esta conmemoración, que continuara los próximos meses con distintos eventos, tiene la doble finalidad de «descubrir una parte poco conocida de nuestra historia, pero también promocionar Belorado como destino turístico».El primer edil mostró su agradecimiento al Arzobispado de Burgos por la cesión de la iglesia de San Pedro, cerrada al culto en verano, para acoger la exposición de los Diplomas Reales, restaurados por el servicio de la Diputación Provincial y pertenecientes a los fondos del Archivo Municipal de Belorado. Exposición que se mantendrá hasta el día 31 y que fue inaugurada ayer. Comisariada por Ana Rosa Martínez, ésta explicó las principales piezas «todas ellos originales», y que abarcan desde el rey Alfonso VIII en 1178 hasta Felipe V en 1712.Martínez destacó como uno de los más importantes el privilegio rodado otorgado por el rey Alfonso X El Sabio a Belorado que supuso un fuerte impulso al desarrollo de la villa. Asimismo, recordó que incluso el lugar de la exposición tiene un vínculo directo con estos documento ya que durante siglos «se guardaron en un arca con tres llaves custodiadas por tres personas diferentes para garantizar su seguridad», comentó.