El Correo de Burgos

TROTA- VALLE DE ANGULO

Refugio de agua y verde en el corazón de Mena

El valle de Angulo se esconde entre las escarpadas sierras de Carbonilla y Salvada, como una reserva de sonidos naturales

La cascada de Peñaladros cuenta con agua todo el año.-ECB

La cascada de Peñaladros cuenta con agua todo el año.-ECB

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En los confines orientales del Valle de Mena, rodeado por los abruptos escarpes calizos de Sierra de Carbonilla, Peña de Angulo y Sierra Salvada, el valle de Angulo ofrece al viajero un paisaje de ensueño y una comunión absoluta con la naturaleza. No en vano, sus 1.800 hectáreas acogen un poblamiento disperso, formado por siete barrios, en los que apenas residen 27 habitantes a lo largo de todo el año.Escasa presión sobre el territorio que convierte al valle de Angulo en una verdadera reserva de sonidos naturales en la que sumergirse incluso de noche, y poder así disfrutar de un paisaje nocturno de gran atractivo, donde los rotundos farallones que rodean el valle irrumpen con potencia, en la inmensidad del cielo estrellado.El predominio de la naturaleza llega a sobrecoger a quien recorre este hermoso enclave menés que alberga dos de las cascadas más espectaculares de la provincia de Burgos. La primera de ellas, la de San Miguel, visible en época de lluvias continuadas y deshielo, por el principal curso fluvial del valle que es el río San Miguel -o Angulo-, el cual se precipita al vacío desde los cortados calcáreos de la Peña de Angulo, dando así lugar a una bellísima cascada de cola de caballo con una caída cercana a los 200 metros,.Y en segundo lugar, la de Peñaladros, formada por los aportes que va recogiendo el río San Miguel hasta llegar a los barrios de Cozuela y Martijana, lo que crea un bello salto de agua del que se puede disfrutar en todas las épocas del año, aunque con mayor o menor caudal según la estación.La ocupación humana de Angulo se remonta mucho tiempo atrás, algo que ponen de manifiesto los dólmenes y túmulos neolíticos que hay repartidos tanto por las cresterías como por el fondo del valle. Poblamiento del valle ininterrumpido desde entonces, aunque cada vez más sedentario y evidente, lo que dio lugar al surgimiento de pequeñas aldeas, y con ello a un mayor dominio de la naturaleza en forma de tierras de cultivo cerealista, principalmente trigo.La localización de Angulo en las rutas comerciales entre Castilla y los puertos cantábricos, favoreció el desarrollo de una importante actividad arrieril en la que, al igual que sucediera en otros lugares del Valle de Mena próximos a puertos y pasos de montaña, también fueron partícipes los labradores de Angulo, como complemento de una economía familiar muy limitada.Aguarda al viajero

Este paisaje agrario tradicional pervivió en Angulo y en el resto del Valle de Mena hasta la década de los 70 del pasado siglo XX, momento en el que se produjo la gran transformación de estos espacios, mediante la conversión de los terrazgos de ‘pan llevar’, en prados cercados de orientación ganadera. Todo un paisaje cantábrico que es el que hoy muestran también tanto Angulo como Mena.Sin embargo y pesar de los cambios, el valle de Angulo aguarda al viajero ofreciéndole sus hayedos infinitos, espectaculares saltos de agua, arquitectura tradicional integrada en el paisaje, paisajes geológicos de primer orden y, sobre todo, tranquilidad y descanso. A ello ayudan también varios alojamientos de turismo rural que proporcionan una estancia confortable en cualquier época del año -homogénea con el entorno natural que los rodea-.Aunque son la primavera y el otoño los momentos en los que los paisajes de Angulo ven incrementarse su belleza, con la floración y el estallido de colores propios de los meses de abril y mayo; o el maravilloso espectáculo del cambio cromático de los bosques caducifolios que se puede disfrutar avanzado el mes de octubre.Y si aún parece poco todo lo descrito, recordar las palabras del entrañable naturalista Félix Rodríguez de la Fuente al contemplar el valle desde el Puerto de Angulo, y que hoy cobran toda su fuerza, quien describió el lugar como el punto donde «Castilla se desploma al mar a través del fragoso escalón del sistema cantábrico, al que pertenecen todas estas cresterías calcáreas que rodean, los valles de Mena y Angulo». Sin más comentarios.

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