LA BUREBA
Los vándalos dañan la necrópolis de Miraveche
Se emplearon piedras para causar daños en la señalética del espacio interpretativo

En la imagen, uno de los paneles dañados en primer término, con los restos del cartel en el suelo.-G. G.
BRIVIESCA
El encontrarse alejada del casco urbano en una zona a la que hay que ir de forma expresa por caminos de tierra no ha librado a la necrópolis de Miraveche de la acción de los vándalos.
Según los datos recogidos en la denuncia presentada ante la Guardia Civil uno o varios desconocidos atacaron con piedras la señalética del conjunto de divulgación causando daños por cuantificar.
En el acta de denuncia se indica la posibilidad que fuera un grupo de jóvenes residentes en una localidad de la comarca los responsables de este acto aunque será la investigación la que esclarezca los hechos. Lo que más sorprende a los vecinos de la villa es que se atacara este conjunto al que solo se puede acceder a pie o en un vehículo tras caminar más de un kilómetro por caminos rurales solo aptos para tractores. Afirman que «hay que tener muchas ganas de hacer daño» para cometer la tropelía en un paraje tan apartado.
Según fuentes municipales aún no se conoce el coste de los daños causados, especialmente notables en la señal de acceso y dos paneles, pero creen que «no serán baratos» ya que se trata de materiales de alta calidad.
De hecho se escogieron para minimizar los daños que la meteorología y estar a la intemperie en una zona despoblada pudieran causarlos ya que se trata de un importante recurso turístico de la villa.
Precisamente el poner en valor este yacimiento arqueológico fue el objetivo de su señalización para divulgar el importante legado histórico que representa la presencia del pueblo autrigón, cuyo territorio se extendía por las principales localidades actuales de La Bureba y la Riojilla Burgalesa.
Para recordar el centenario descubrimiento de la necrópolis se invirtieron 60.000 euros, aportados por Adeco Bureba al 60% y el Ayuntamiento de Miraveche al 40%, contando con un vallado perimetral con postes de madera que delimita la zona, permitiendo llevar a cabo una interpretación del ritual funerario a través de una visita auto-guiada, basada en señales interpretativas.
Los primeros hallazgos de la que sería conocida como la necrópolis de Miraveche, fechados entre el siglo IV y III antes de Cristo, se produjeron de forma casual en el año 1914 al ampliar la carretera de acceso al pueblo.
Pese a ser escaso el aprecio de estos hallazgos en esa época, las particularidades del mismo despertó el interés de los especialistas del momento como Juan Cabré que en 1916 publicó un artículo clave sobre este hallazgo de la sepultura de un guerrero ibérico.
Tras él, entre 1935 y 1936 se realizaron nuevas excavaciones por parte de arqueólogos burgaleses que permitieron descubrir la enorme cifra de 83 nuevas tumbas autrigonas hasta que el inicio de la Guerra Civil puso fin a las investigaciones.
Posteriormente en la década de los 90 expediciones como la encabezada por Hermann Parzinger, presidente de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano de Berlín, Rosa Sanz Serrano, catedrática de Historia Antigua de la Universidad Complutense, e Ignacio Ruiz Vélez, profesor de Prehistoria y Arqueología de la UNED, dieron continuidad en La Bureba a estas primeras excavaciones con excepcionales hallazgos.
Por ello las particularidades de los ajuares funerarios de la localidad han llegado a ser incluidas en los catálogos arqueológicos de forma diferenciada de las piezas de otros yacimientos, como lo prueba que en el caso de las armas estas cuenten con la denominación ‘tipo Miraveche’, en su catalogación científica.