Los furtivos condicionan la campaña de setas en Pinares
Regumiel y Canicosa encaran por primera vez la temporada a través del sistema Micocyl / El Coto Pinares Sur o Neila repiten con regulaciones propias

Más de un viandante se ha topado en alguna ocasión con alguna cesta olvidada por los furtivos.-RAQUEL FERNÁNDEZ
Aunque los expertos auguran una campaña micológica escasa en la comarca de Pinares por la falta de lluvias de los últimos meses, la mayor preocupación de los alcaldes va más allá de la productividad. Se trata de los furtivos que se instalan en estos pueblos con campamentos ilegales destrozando los montes sin compasión alguna por la naturaleza. Una realidad que ha llegado a ser un verdadero problema y que el año pasado llevó a los ediles de pueblos como Regumiel o Canicosa de la Sierra a asegurar que sus montes «habían sido totalmente destrozados».Esta situación ha llevado este año a ambas localidades hayan decidido incluirse en la regulación micológica de la Junta de Castilla y León con el sistema Micocyl. Un cambio con el que se espera erradicar el furtivismo -o por lo menos paliarlo en la medida de lo posible-, aunque ya puede decirse que esta nueva regulación no ha ahuyentado a estos recolectores ilegales, ya que en los últimos días se les ha podido ver por la zona. «Se marcharon al descubrir que todavía no hay setas en el monte, pero estuvieron sacando colchones del punto limpio y viendo posibles lugares para montar el campamento», señalan varios vecinos de Canicosa.El alcalde, Ramiro Ibáñez, ha confesado en estos últimos días su preocupación de que la situación del año pasado vuelva a repetirse, y ha declarado que ésta es una de las causas de peso por las que Canicosa se ha incorporado este año al Micocyl con el objetivo de que se pueda controlar más el monte. «Hemos estado bastantes años reacios a entrar en la regulación, pero ahora estamos convencidos de que es la fórmula para acabar con este problema que a día de hoy está incontrolado», señala.Del mismo modo, Regumiel de la Sierra ha decidido entrar en el Micocyl «por ver si de este modo se puede acabar con la recolección ilegal. La verdad es que en el pueblo tenemos opiniones de todos los gustos con respecto a habernos metido en este sistema en el que el que quiera coger setas tendrá que pagar su licencia, pero es la única forma de conocer si tendrá un efecto positivo o no. Después de esta campaña ya podremos valorar si continuamos o nos salimos», confiesa el alcalde José Luis Vázquez.En opinión de Ibáñez, la Junta debería explicar en mayor profundidad a los vecinos y a los ayuntamientos el decreto que regulará la campaña. «Creemos que cuenta más claridad haya, mucho más enriquecido saldría el documento. Y en esa cuestión creemos que en esta provincia de Burgos hay muy poca información al respecto», añade.El primer edil de Canicosa también ha insistido en que «aunque hayamos aceptado la regulación, tenemos alegaciones que realizaremos al respecto, porque creemos que existen cuestiones en este decreto micológico que no protegen la economía de la gente de aquí, como por ejemplo el exigir que para ser guía micológico tenga que ser una persona universitaria que hable dos idiomas. Hay mucha gente formada en este sector aquí en Pinares que puede ser guía aunque no cumpla esos requisitos», señala puntualizando que también «se podría incluir la figura de guarda de campo para complementar la labor de la guardería forestal, que muchas veces se queda corta. Es una figura que antes existía y que, además de mejorar la vigilancia, daría puestos de trabajo».Con o sin regulaciónAl contrario que Canicosa y Regumiel, en la comarca hay todavía muchos municipios que arrancan la nueva campaña sin ningún tipo de regulación micológica como Quintanar o Palacios de la Sierra. Por otro lado, existe otra realidad a la hora de gestionar las setas basada en normativas municipales. Es el caso de Neila o el Coto Pinares Sur -con 12 localidades, entre ellas Hontoria del Pinar, Huerta de Rey o Silos- donde la recolección se regula desde el propio pueblo con un sistema que al parecer está contando con bastante aceptación y éxito.Ejemplo de ello es la satisfacción existente en el pueblo de Neila, donde los beneficios de la anterior campaña oscilaron entre los 7.000 y 8.000 euros. «La valoración de la campaña del año pasado, siendo nosotros quien nos gestionábamos la micología, es de 10», señala su alcalde, Máximo Rubio, consciente de que «se notó muchísimo que se solucionó el tema de los furtivos y creció bastante el sector hostelero durante esos meses. Este año continuamos con la misma regulación porque todos los vecinos están bastante satisfechos», concluye.En el Coto Pinares Sur, donde desde hace algunos años se viene llevando a cabo este sistema propio, los resultados han sido muy positivos. Sus 12 municipios son pioneros en la comarca serrana en la gestión municipal de su micología. «En Hontoria del Pinar, en la mejor campaña hace dos años, se recaudaron en torno a 10.000 euros», afirma su regidor Javier Mateo Olalla. Además, asegura que «seguirán con el mismo sistema».En consecuencia, se descubre un mapa con realidades muy distintas a la hora de la recolección setera en la comarca de Pinares. Ahora, lo importante es que la producción acompañe para poner en marcha cada una de las regulaciones.