FRESNO DE RÍO TIRÓN
La Riojilla Burgalesa conserva sus raíces gracias a los jóvenes
La Feria de Artesanía cumple la mayoría de edad con más de 40 puestos y danzas típicas de la zona

Durante el evento, jóvenes y mayores ejecutaron diferentes danzas tradicionales.-G.G.
Única en su género, la Feria de Artesanía de Fresno de Río Tirón nació con un espíritu reivindicativo para mantener las señas de identidad de la comarca de Oca-Tirón, conocida históricamente como la Riojilla Burgalesa. Y así se mantiene después de alcanzar 18 ediciones sin interrupción, con más de 40 puestos en su última entrega a lo largo de la calle principal de la villa, que volvió a ofrecer al visitante un extenso surtido de productos agroalimentarios y artesanos elaborados en el territorio.Los propios vecinos, con la asociación juvenil ‘Amigos de Fresno’ a la cabeza, han consolidado esta cita después de sus modestos inicios. Así, la mayoría de los puestos mostraban trabajos con la impronta personal de cada artesano, donde la fusión de arte y utilidad van parejas. Ahondando en este espíritu particular, uno de los momentos destacados del evento estuvo marcado por el Festival de Danzas, donde las vistosas prendas de los danzarines y los bailes tradicionales constatan la fusión cultural de Burgos y La Rioja. En esta ocasión, la muestra folclórica corrió a cargo de los grupos de las villas de Fresno de Río Tirón, Cerezo de Río Tirón y Santa Cruz del Valle Urbión, que ejecutaron danzas tradicionales como el Baile de la Iglesia, Ovejitas o El Herrador.La importancia de este evento de cultura volvió a ponerse de manifiesto desde el inicio con los danzadores, quienes iniciaron su baile desde la plaza del Ayuntamiento para recorrer, sin pausa, todo el mercado hasta los aledaños de la ermita de la Divina Pastora.Un factor a tener en cuenta en relación al arraigo de esta expresión cultural de la zona es la juventud de la mayoría de los danzarines, que siguen los pasos de sus predecesores para garantizar el futuro de este patrimonio cultural interregional.Además, en esta ocasión había otro importante motivo de celebración. Tras casi dos décadas de trabajo continuado en pro de su salvación -en el sentido más literal- el exconvento de San Vitores parece estar ya en su última fase con obras de calado en marcha. Precisamente, las intervenciones iniciales y el aumento de participantes provocó que se trasladase el lugar de celebración de la feria de los aledaños del convento al casco urbano de la villa.Fue en el año 2005 cuando la suma de voluntades logró vencer las dificultades y las obras empezaron de la mano de la Junta de Castilla y León con un presupuesto de 174.806 euros, salvando prácticamente in extremis de la ruina al histórico edificio. Actualmente, la restauración de la cubierta y las proyectadas obras en el interior del templo, que han obligado a aplazar la apertura del arca de las reliquias, han llevado la iniciativa a su última etapa.