Valdivielso consigue que César Rico se acuerde de la carretera de Tartalés
Si bien su alcalde no consiguió que la Diputación asumiera la titularidad sí arrancó el compromiso provincial de llevar a Pleno una ayuda urgente

En su caída, la piedra golpeó la carretera en sendas curvas, causando daño en ambos laterales.-ECB
Si bien no logró el objetivo principal de convencer a los responsables provinciales para asumir la titularidad del tramo de 2 kilómetros de carretera pedánea que comunica Hoz y Tartalés de los Montes, sí ha conseguido que la Diputación se acuerde de su arreglo. Así lo explicó ayer el alcalde de Merindad de Valdivielso, Jokin Garmilla, al que pertenece la pedanía de Tartalés, quien tras reunirse esta semana con el presidente de la Diputación, César Rico, comenta que éste «se ha comprometido a pedir en el próximo Pleno de noviembre una partida extraordinaria para arreglar esta carretera. «Un peligro, desde que en junio cayera sobre ella una piedra de 5.000 kilos», detalla.Asimismo, si bien reitera su agradecimiento por el gesto del responsable de la Institución Provincial, insiste en que se haga cuanto antes. «Ya que estos daños pueden repararse en poco tiempo y con poco gasto, que podría rondar los 10.000 euros, pero será mucho peor si se aparca ahora que estamos a las puertas del invierno, y allí la nieve y el frío son habituales», advierte.El responsable municipal explica que estos datos los avala un informe que han encargado a expertos, para conocer el problema. «Pero le hemos insistido a la Diputación que haga un estudio geológico más profundo por la dificultad que entraña este terreno».Circunstancia a la que se suma la cercanía del invierno, y que lleva a Garmilla a reiterar la urgencia de esta actuación, «la cual tendrá un coste que, para muchos puede no ser demasiado elevado, pero para esta junta vecinal, que apenas ronda los 16.000 euros de presupuesto anual, es inasumible».Al igual que para el Consistorio de Merindad de Valdivielso, que cuenta con cerca de una veintena de pedanías y con un presupuesto también muy ajustado. «De hecho, ya arreglamos una parte años atrás cuando otro desprendimiento también la rompió, pero fue con ayuda de la Junta y de la Diputación».De ahí que se haya instado a la Diputación a tomar cartas en el asunto. Sin embargo, ésta denegó dicha subvención al no ser este pequeño tramo propiedad de un ayuntamiento, sino de la junta vecinal. Recuerda que en los años 50, fue el propio pueblo el que construyó este tramo «pues contaba con mayor volumen y riqueza, de ahí que fuera de su propiedad».Pero no se han rendido, remarca el edil, decidido a que no se repita la situación vivida en el año 2001 en que un desprendimiento se llevó parte de la misma carretera, dejando a los vecinos del pueblo aislados durante meses. De ahí que hayan insistido en la urgencia, «y porque creemos una incongruencia que se promocione la cascada del pueblo como una belleza natural pero, a la vez, se ponga en peligro al que venga a verla por esta carretera», argumenta Garmilla,Recuerda que la Diputación Provincial publicó el pasado año una guía turística denominada ‘Cascadas de Burgos’, en la que la cascada que se ve desde la carretera dañada es una de las protagonistas.