El Correo de Burgos

CELEBRACIONES SINGULARES DE LA PROVINCIA / El Cronicón de Oña

La noble Castilla en un escenario de leyenda

El Cronicón de Oña es un viaje en el tiempo desde el monasterio de San Salvador hasta la época medieval, una experiencia única que cada año incorpora novedades

Año tras año, más de un centenar de actores y actrices se dejan la piel en el escenario.-G.G.

Año tras año, más de un centenar de actores y actrices se dejan la piel en el escenario.-G.G.

Burgos

Creado:

Actualizado:

Raro es el año en el que no se venden todas las entradas, gracias en parte a su reinvención continua en forma de mejoras técnicas o nuevas escenas. El Cronicón de Oña se ha convertido, por méritos propios, en uno de los grandes referentes culturales y turísticos de la provincia, una cita ineludible en el agosto burgalés con el merecido título de Fiesta de Interés Regional. Su prestigio traspasa las fronteras de la Comunidad y se expande -edición tras edición- hasta captar seguidores dentro y fuera de la península.No es para menos, pues muy pocas propuestas de esta índole abordan con tanta precisión y maestría la historia, con Castilla como telón de fondo en este caso. A buen seguro, Fernán González se enorgullece desde las alturas de una representación fidedigna en base a los hechos y espectacular desde los cánones estéticos.Con la vista puesta en su trigésima edición, el Cronicón de Oña ha experimentado una evolución digna de estudio en todos los sentidos. La música y la danza se fusionan con las artes escénicas en un escenario inmejorable: el monasterio de San Salvador. Con luces y mucha acción, los asistentes disfrutan de una velada única, fruto del buen hacer interpretativo de las decenas de actores que participan en la obra.Precisamente, el majestuoso templo oniense es el leitmotiv de una sucesión de escenas que reviven momentos históricos de la villa con el conde Sancho García y doña Urraca -sus fundadores- asumiendo un papel -como no podía ser de otra manera- protagonista. También se aborda la tensa relación entre Castilla y Navarra por aquel entonces, donde la cordialidad y el odio van de la mano hasta sus últimas consecuencias.Puesta en escenaLos preparativos arrancan con muchos meses de antelación. Normal si se tiene en cuenta que participan más de 100 actores y actrices a los que hay que sumar el personal encargado de otros menesteres como vestuario, iluminación o sonido. Ardua tarea la de quienes se encargan de diseñar y crear los ropajes de época. Sobre todo el primer año, con mayor carga de trabajo por ser la primera edición pero gratamente sorprendente por los bocetos del director Roberto Carpio. A partir de ahí, como es lógico, los trajes se mantienen impolutos, como si el tiempo no pasase por ellos, aunque se antoje necesario ampliar el armario de cara a las nuevas incorporaciones.El gusto por el detalle se traslada también a otra serie de elementos que acompañan al vestuario como las joyas de la nobleza, los pendones o las armas. Para este cometido, los organizadores del Cronicón contaron en su día con la indispensable colaboración de dos grandes artesanos de la zona: el tristemente desaparecido Miguel Martínez para las armas y Alfredo Ojeda para los elementos de cuero.Todo un año de trabajo para dejarse la piel durante cinco días seguidos sobre el escenario y fuera de él. Es el cometido anual de la Asociación del Cronicón de Oña, patrimonio vecinal y orgullo de toda una provincia que rinde homenaje a su historia. Mientras tanto, el público arroja excelentes críticas mientras llena las butacas. La gente repite, de ahí que la previsión a la hora de adquirir las entradas se convierta en costumbre desde que salen a la venta.

tracking