El Correo de Burgos

Los vecinos de Barrionuevo en Aranda, contra el botellón

La Policía Local reforzará la vigilancia los fines de semana

Un numeroso grupo de jóvenes concentrados en la calle donde son evidentes los restos de un botellón.-

Un numeroso grupo de jóvenes concentrados en la calle donde son evidentes los restos de un botellón.-

Burgos

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LORETO VELÁZQUEZ ARANDA

Los jóvenes dicen que es sólo un día, pero los vecinos de las calles Barrionuevo y Puerta Nueva no pueden más. «Si entramos con el coche nos zarandean el vehículo, nos insultan y amenazan; entran en los portales y cuando por fin se van dejan todo hecho un auténtico asco». Es el resumen que hace una vecina que sufre cada año la fiesta con la que los jóvenes celebran el fin de clases y el inicio de la Navidad en los alrededores del bar Savoy. «Llamamos a la policía pero nada, aquí no pasa nada», lamenta esta vecina que no descarta poner a la venta su casa. Y es que, según explica, no es un solo día. «En cuanto empieza el buen tiempo ocurre todos los fines de semana, más luego las notas de Semana Santa, los días del Sonorama, el Cañonazo de las fiestas de septiembre… y así estamos».

Por ello, vecinos y establecimientos han decidido unirse y llamar a la puerta del Ayuntamiento de Aranda. «Nos hemos reunido con el concejal de Seguridad Ciudadana, Máximo López, y se ha comprometido a reforzar la presencia policial los fines de semana», agradece el portavoz vecinal, Carlos Rodríguez.

Bajo esta perspectiva, con el fin de valorar el problema, a partir del 5 de enero y durante un mes la policía intensificará su presencia dando partes de la situación. «Le hemos pedido que pongan más baños para que la gente deje de orinar en la calle y nos ha dicho que lo va a estudiar también».

Debate

El debate se reaviva en las redes sociales. «Resulta que para hacer una obra en el tejado tenemos que pedir permiso al Ayuntamiento y pagar 90 euros pero si taponan la calle haciendo botellón no pasa nada», censuraba una propietaria con la esperanza de que el Ayuntamiento tome ‘nota’. «Dejan todo hecho un asco, golpean las puertas de los portales y orinan por toda la calle», añadía otra.

Ante la defensa de algunos que entienden que no se puede generalizar porque se trata de un grupo reducido de jóvenes, - que molestan-, los comentarios se suceden. «Estoy de acuerdo en que son días puntuales y que todos hemos sido jóvenes pero es imposible pasar; te arriesgas a que te mojen, vomiten o te orinen encima. El respeto cívico deja mucho que desear», censuraba María P.G. «Estos días de fiesta parece la ciudad sin ley», apuntaba B. Sahe.

Redes

Pero el botellón no es exclusivo de esta calle. Otro de los focos se sitúa a pocos metros, en la plaza Arco Pajarito. «Hoy parece una batalla campal; llevan desde por la mañana, unos chavales pequeños bebiendo como cosacos, haciendo un ruido espantoso y así estarán toda la noche», comentaba la pasada semana en una red social, Martí Ortuño.

Lo cierto es que con las Navidades las redes se llenan de quejas. Unas hacen referencia a la escasez de médicos, otras a los recortes en los horarios de autobuses y la mayoría a la falta de civismo. Extintores vaciados en el río Duero, contenedores quemados, retrovisores destrozados, buzones arrancados y vomitonas en calles y portales. Tampoco faltan los grafitis como el que hace unos días tiñó de rosa la escultura del General Antonio Gutiérrez de Otero. Los Servicios de Limpieza se afanaron pronto en borrar el desaguisado.

Menos suerte ha corrido el trampantojo que el Ayuntamiento colocó en el año 2014 para tapar un edificio en ruinas que afeaba el entorno de la Iglesia de San Juan. Y hay que recordarlo: la colocación de este y otros tres telares costó a las arcas municipales 36.000 euros. «Esta gentuza, amparándose en la nocturnidad y en la cobardía e incluso en la impunidad (al ser menores) campan a sus anchas. ¿Cuándo se va a terminar con esto?», cuestionaba un vecino en cierta red social.

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