RIBERA
UGT y CCOO culpan a Ventosilla de la ruptura del convenio del campo
Los sindicatos alertan de la precariedad laboral existente entre los trabajadores del sector

Imagen de los portavoces de UGT en el sector del campo.-L. V.
El gerente, Tomás Laguna, y Alberto Manero -abogado de la finca Ventosilla propiedad de la familia Cremades-, figuraban como asesores de Asaja como parte de la patronal junto a la Unión de Campesinos, pero su papel ha sido determinante en la ruptura de las negociaciones de un convenio del campo que caducó en diciembre de 2014. Así lo denuncia de forma pública el sindicato UGT. «Han querido que se adaptase como un guante a las necesidades de su empresa cuando tienen 50 trabajadores de un sector que aglutina a 7.700 empleos y 250 empresas», reprocha Marco Antonio Pérez, secretario de Políticas Agroalimentarias de CCOO, molesto porque en los dos últimos años los trabajadores no han experimentado subida salarial alguna pero Ventosilla sí ha recibido como explotación más de un millón de euros de ayudas de la PAC.«Han ido a la mesa de negociación con afán de bloquear y de lograr las peores condiciones para los trabajadores», advierte convencido de que como es la finca más grande de la provincia, al resto de la patronal «le ha faltado agallas».A la hora de romper la negociación que se ha llevado a cabo estos dos últimos años, han pesado tres recortes que el sindicato tacha de «miserables», como la modificación de la cobertura de la incapacidad temporal -que pretende poner a las bajas un máximo de seis meses-,; la supresión del plus por peligrosidad (de personas que por ejemplo trabajen con fitosanitarios), y su intención de no incorporar subida salarial a un sector local que tiene uno de los convenios más bajos, con 821 euros brutos, «un 31% menos que la media del salario de la provincia».«Los trabajadores están al tajo, a la intemperie», recuerda el secretario comarcal, Modesto Rioseras, indignado por la posibilidad de que se reduzcan los complementos por enfermedad común.El hecho de la que la mayoría de las empresas no tenga representantes sindicales por la temporalidad muchas veces de sus empleados, no ayuda. «Campan a sus anchas», critican mientras hacen un llamamiento a la administración para que se implique y vele por el cumplimiento de los convenios. «Las empresas que no cumplan no deberían recibir ni la más mínima subvención de Europa».En palabras de su compañero de CCOO, Javier Velasco, «no es de recibo que lleven dos años sin una subida salarial cuando estamos hablando de patronales altamente subvencionadas por fondos europeos, que reciben grandes subvenciones de todos los estamentos y que sin embargo, quieren tener a los trabajadores en condiciones de hace 20 años».El hecho de que a nivel nacional se haya constituido la mesa del sector agrario para marcar las pautas del sector no tiene por qué afectar al convenio de una provincia que siempre lo ha tenido. «Confiamos en que la patronal recapacite y no siga en una confrontación que nadie desea».Su preocupación se extiende a los temporeros, trabajadores que aunque sean eventuales deberían cobrar la parte proporcional de los domingos y festivos así como la parte proporcional a pagas extras y vacaciones. «Tendríamos que estar por encima de los 8 euros pero estamos en salarios de 5 y hasta de 3 euros la hora», lamenta Rioseras, con la esperanza de que las bodegas asuman su responsabilidad y no permitan que sus trabajadores acaben durmiendo en la calle o al resguardo del Ctacyl. «No queremos un hotel de 4 estrellas, queremos unas condiciones dignas».En el caso de que la patronal mantenga su negativa, advierten, llegarán las protestas y movilizaciones. «Solo pedimos un convenio justo en el que se incluyan salarios decentes donde podamos sobrevivir todos», insiste el secretario del sector agrario, Emilio Terrón, a sabiendas de la que la precariedad actual puede desprestigiar la imagen del sector en Europa.