El Correo de Burgos

RIBERA

«La DO Ribera del Duero es una marca solvente»

Expertos de la Guía Peñín catan los vinos de su próxima edición

Los catadores evaluaron la calidad de las 700 muestras presentadas.-L.V.

Los catadores evaluaron la calidad de las 700 muestras presentadas.-L.V.

Burgos

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Tras comprobar la calidad de las 700 muestras presentadas, el director de la guía Peñín, Carlos González, lo ve claro: la Denominación de Origen (DO) Ribera del Duero va por buen camino. «Es una DO seria con una marca solvente», aseguró convencido de que, independientemente de las diferencias lógicas entre unas bodegas y otras, esta estabilidad «da tranquilidad al mercado, a los prescriptores y a los consumidores». Además, añadió que «es un valor muy importante a mantener».Con un equipo formado por otros tres expertos catadores, el director de cata de la Guía Peñín terminó ayer de testar los 700 vinos que serán valorados en la próxima edición de 2018. «Hemos catado un 10% más que el año anterior», explicó.Consciente de que en función de la añada destacan unos matices u otros, González hizo un análisis de cada cosecha expuesta en esta evaluación. Así, en la de 2016 observó «heterogeneidad con un fondo homogéneo», pues aunque cada bodega se diferencia en una mayor o menor madurez o medios, «sí percibimos bastante fruta y expresión». En su opinión, estos vinos responden a la tendencia que desde hace unos años impera en la Ribera del Duero por la que prima la presencia de fruta, se respeta la expresión de la uva Tempranillo y se apuesta por gamas de vinos jóvenes, joven roble y de corta crianza. «Es un buen producto, equilibrado», apostilló.Su balance prosiguió con la añada 2015. «Es cierto que marca un poco más el grado alcohólico y que tienen un poco más de madurez, pero siguen mostrando matices frutales», afirmó.El entusiasmo cobró forma a la hora de hablar de los vinos ‘top’ que han presentado las bodegas de la cosecha 2014. «Están muy bien», señaló a sabiendas de que con las complicaciones climatológicas del 2013 fueron muy pocos los que se atrevieron a presentar este tipo de vinos el año pasado, pero «es lo que tiene este clima límite de la Ribera del Duero».En cuanto a los vinos elaborados en el año 2012, González apreció la madurez «sin llegar a las notas confitadas extremas». «Luego nos quedan los vinos de 2011 y 2010 en los que ya aparecen notas más terciarias y mayor presencia de madera y cuero», concluyó.Todo un referenteLa Guía Peñín es un referente para muchos aficionados del vino, bodegas y profesionales del sector, como también lo son Wine Advocate o los puntos Parker. Para elaborar el listado, el equipo de catadores se desplaza a cada Consejo Regulador donde se prueba las muestras de vinos. Aunque por lo general son las bodegas las que suministran las botellas, en algunos casos -alrededor de un 20% de los vinos catados- es la Guía Peñín la que les contacta con ellas para completar el listado.Las botellas se presentan descubiertas. Se decantan por esta opción para evitar que una posible botella defectuosa estropee la puntuación del vino en la guía, «ya que un vino puede presentar variaciones de una botella a otra». De esa manera, al conocer el vino que se está valorando, el catador puede saber en base a su trayectoria en otras añadas si su puntuación es justa o se si debe a un defecto de la propia botella, en cuyo caso se cataría otra diferente. «Se confía en la profesionalidad del catador, de manera que este no se deje influenciar por las etiquetas y marcas».Para poner la puntuación a los vinos catados se tiene en cuenta el color, el aroma, el sabor, la intensidad, la estructura y otros aspectos como la originalidad, la complejidad, la variedad y los matices.

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