Designan un secretario para la moción de censura en Quintanar
La Diputación se compromete a garantizar el cambio de Gobierno tras el fallido intento del miércoles / La popular Montserrat Ibáñez retorna a la Alcaldía

Yasmina Lozano, de pie, deja hoy de ser alcaldesa debido a la moción de censura presentada por el PP y AQUI.-R.F.
En teoría, Montserrat Ibáñez ya debía ser alcaldesa de Quintanar. Sin embargo, la ausencia de la secretaria municipal, de baja por maternidad desde el 22 de mayo, retrasó la moción de censura impulsada por el Partido Popular y Asamblea Quintanar (AQUI) para arrebatar el bastón de mando a la socialista Yasmina Lozano. Pero no hay vuelta de hoja, y el pleno extraordinario del martes se celebrará hoy de nuevo para oficializar el cambio de Gobierno. Con secretario, esta vez sí, ya que la Diputación comunicó ayer al Ayuntamiento la designación de un sustituto provisional para este cometido.Mientras tanto, los cruces de acusaciones entre Lozano e Ibáñez se acentuaron más si cabe desde la moción fallida. En opinión de la edil popular, la todavía alcaldesa debió solicitar la asistencia del Servicio de Asesoramiento Jurídico y Urbanístico a Municipios y Arquitectura (Sajuma) de la Institución Provincial porque «era conocedora de la baja ocho días antes». Asimismo, señaló que la secretaria diligenció la convocatoria del pleno, cuya fecha se acordó «inmediatamente después» de que el PPy AQUI anunciasen su pacto de Gobierno.La versión de Lozano al respecto es que no contactó con el Sajuma porque salvo excepciones muy puntuales apenas ha recibido ayuda del organismo desde que arrancó la legislatura. Por ejemplo, cuando se requería asistencia para pagar las nóminas de empleados municipales o para las elecciones generales. Por otra parte, hizo hincapié en la publicación, el pasado 16 de mayo, de un anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia (Bopbur) para buscar un sustituto, pero nadie se presentó.Aparte de insistir en que no tiene «ningún apego al sillón» y que dio la Alcaldía por perdida desde que se planteó su expulsión, Lozano esgrimió que «entorpecer la moción no tiene ningún sentido». Además, afirmó que «ojalá» se hubiese podido cubrir la baja de la secretaria con anterioridad para celebrar el pleno del 25 de mayo en el que se iba a aprobar la adjudicación de las obras para el arreglo de las piscinas municipales y de varias calles.Ibáñez, por su parte, acusó a su rival política de «obstaculizar la ley» a propósito con el fin de retrasar una moción inevitable. En cuanto al anuncio publicado en el Bopbur, cree que jugó con el calendario porque el plazo para buscar otro secretario finalizaba«el mismo día de la moción». Y a modo de conclusión, dejó entrever que ambas decisiones -obviar al Sajuma y el anuncio- constituyen una prueba más de la «dejadez de funciones» y del «desbarajuste» existente en el Ayuntamiento desde que el PSOE tomó las riendas.Lo que resulta innegable, tal y como declaraba Lozano, es que la nueva coalición ha generado «mucha crispación» entre los votantes de AQUI. Se pudo comprobar durante el pleno del martes, cuando un vecino recriminó al concejal Máximo Antón la alianza de su formación -próxima a Podemos- con los populares. Sobre dicho episodio, Ibáñez explicó que esta persona también se presentó recientemente en una reunión para abordar la gestión de montes «dando voces» e «increpando».Aunque en ningún momento justificó la trifulca, la regidora socialista reconoció que Antón «debería mantener la compostura»y aceptar las críticas «cuando a tus votantes les has ofrecido una serie de cosas y después haces todo lo contrario». En este sentido, recalcó que «hemos cumplido el pacto (con AQUI) a rajatabla» a pesar de las «zancadillas» de sus socios en el Gobierno -salvo José Luis Andrés- y del PP.«No voy a limitar el acceso a los vecinos», apostillaba Lozano en referencia al pleno de hoy. Y no solo eso, también anunció que aprovechará su turno de palabra para «desmontar» todas las «mentiras» que se han vertido sobre su gestión.