El Correo de Burgos

El PSOE tilda de «cacicada» la moción de Quintanar

David Jurado anuncia el fin de la «oposición responsable», rompe cualquier posibilidad de acuerdo con el PP en Diputación y critica la complicidad de Imagina

David Jurado no ocultó su indignación en el pleno de ayer por lo sucedido en Quintanar de la Sierra.-RAÚL G. OCHOA

David Jurado no ocultó su indignación en el pleno de ayer por lo sucedido en Quintanar de la Sierra.-RAÚL G. OCHOA

Burgos

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«No nos necesitan para nada, no nos busquen para ningún acuerdo porque (...) no son de fiar». En estos términos se expresaba durante el pleno de ayer el portavoz provincial del PSOE, David Jurado, con la intención de anunciar el fin de la «oposición responsable» en protesta por la moción de censura promovida por los populares en Quintanar de la Sierra. Se preveía un debate bronco y así fue. Antes, durante y después de las mociones presentadas por los grupos. Pero hubo que esperar a los últimos compases para escuchar las duras palabras que le dedicó al presidente de la Diputación, César Rico, a quien acusó de cumplir la ley cuando «tienen sus intereses».El ambiente ya estaba caldeado de antemano por los enfrentamientos dialécticos de las últimas semanas que también han salpicado a Imagina Burgos. El enfado de Jurado era evidente. Lo demostró antes del Pleno al convocar una rueda de prensa exprés para denunciar la «enésima cacicada» del PP que se traduce en un «clientelismo político» que envuelve a la Institución Provincial.Aparte de criticar que a Rico «le faltó tiempo» para firmar un decreto que permitiese retomar la fallida moción del miércoles por la ausencia de la secretaria municipal, el portavoz socialista consideró «algo inaudito» que en dicho escrito no solo figurasen las firmas de los concejales que propiciaron la salida de Yasmina Lozano, sino también la del diputado provincial y alcalde de Canicosa de la Sierra, Ramiro Ibáñez. Por ello, exigió su dimisión mientras insistía en que la exalcaldesa de Quintanar solicitó asistencia en varias ocasiones y le fue denegada porque «la Diputación miraba el carné de filiación».La polémica también salpicó de nuevo a Imagina, pues Jurado dejó entrever de nuevo la simbiosis política de la candidatura ciudadana con Asamblea Quintanar (AQUI), en la órbita de Podemos y muleta de los populares para propiciar el regreso de Montserrat Ibáñez a la Alcaldía.Jurado soltó la primera indirecta mientras se debatía la moción de Imagina. Primero cargó las tintas contra la reforma energética del PP y acto seguido proclamó que «hay que echarles de las instituciones, no darles alcaldías». Prendió la mecha y, obviamente, el portavoz provincial de la candidatura ciudadana, Marco Antonio Manjón, replicó las acusaciones en su turno de réplica. Como ya hizo en su momento, dejó claro que su formación «no tiene absolutamente nada que ver» con AQUI y añadió que jamás actuaría como un «dictador» para imponer sus criterios políticos «a nadie».Asimismo, acusó al PSOE de prestar más atención «a los intereses de partido» a a su gestión en los municipios en los que gobiernan. Finalmente, advirtió que «no solo es en Quintanar donde puede que les pasen este tipo de cosas», amén de considerar que en esta ocasión Jurado ha mezclado «churras con merinas».El malestar de los socialistas se extendió más allá del Palacio Provincial. Con un tono mucho más sosegado, la secretaria general del PSOEen Burgos, Esther Peña, lamento la «utilización partidista de las instituciones» por parte de Rico. En este sentido, consideró que firmó el decreto «deprisa y mal» para agilizar una moción de censura empleando «de manera torticera los recursos de la Institución Provincial».Por otra parte, Peña negó las acusaciones de dejadez que justificaron el pacto de dos formaciones a priori antagónicas ideológicamente. De hecho, aseguró que gracias a Lozano «se ha conseguido financiación como no se había conseguido nunca» y destacó su «movilización de recursos», que en términos generales «ha sido muy beneficiosa para los intereses de Quintanar».Ante el nuevo escenario que ahora se plantea, la secretaria provincial del PSOE dudó de que los vecinos «vayan a notar ninguna mejoría en la gestión diaria del Ayuntamiento». Además, puso en valor la capacidad de diálogo de Lozano desde que accedió al cargo.La nueva alcaldesa se fija como prioridad sacar los presupuestos adelanteCasualidades de la vida. La trifulca de populares y socialistas en el Diputación coincidió en el tiempo con la moción de censura en Quintanar. A diferencia del miércoles, esta vez se desarrolló «sin ningún incidente» a pesar de que el pleno se trasladó al salón municipal para acoger a un mayor número de vecinos, tal y como reconoció la nueva alcaldesa, Montserrat Ibáñez.Los portavoces de cada grupo expusieron sus motivos para apoyar o rechazar la moción mientras la regidora saliente, Yasmina Lozano, volvía a rebatir los argumentos que esgrimieron tanto el PP como AQUI para arrebatarle el bastón de mando.A partir de ahora, el nuevo equipo de Gobierno tiene ante sí una serie de objetivos a corto plazo y la necesidad de «poner un poco de orden dentro de la Casa Consistorial». Lo primordial, según precisaba Ibáñez, es la búsqueda de un secretario que cubra la baja por maternidad de la empleada municipal que no pudo estar presente en la moción. De igual manera, lo más inmediato es «elaborar los presupuestos»para ejecutar partidas y planes pendientes. En este sentido, la alcaldesa remarcó que Quintanar es un «pueblo turístico» que no debe descuidar sus recursos. Por lo tanto, «lo que priman son las piscinas y el camping».Si algo ha llamado la atención -dentro y fuera del municipio- es la curiosa alianza electoral del Partido Popular y una formación cercana a Podemos. Sin embargo, Ibáñez alegó que dicha unión «no es nada atípica» porque «nos une el mismo proyecto». Ya se sabe, de siempre se ha dicho que en los pueblos se vota a las personas. Y aunque no se expresó con esta frase hecha, sentenció que en este caso «tenemos que dejarnos de colores para centrarnos en lo realmente importante».Las aguas bajan revueltas y tardarán en volver a su cauce porque el PSOEy Ciudadanos se sitúan al otro lado del muro. Aún con todo, Ibáñez se comprometió a «procurar el buen entendimiento entre todos» y revertir el «mal ambiente» que a su juicio reinaba hasta ahora.

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