RIBERA
Las peñas se plantean tomar represalias por el pago de las tasas
Interpretan la falta de ayudas y la nueva tasa como un ataque frontal del Ayuntamiento

Las peñas deberán pagar por utilizar la vía pública.-L.V.
Cuando parecía que la batalla por la declaración BIC de las bodegas subterráneas se había medio superado, otro frente se abre entre las peñas y el Ayuntamiento de Aranda. ¿El motivo? El decreto que firmó el viernes la alcaldesa, Raquel González, por el que las peñas deberán pagar unos 137 euros por ocupar la vía pública en sus días de fiesta y en las comidas que organizan a pie de calle, así como por los hinchables que instalan.Aunque desde el Consistorio se asegura que era necesario regularizar esta tradición, sobre todo por la seguridad en los hinchables y por el tema de los seguros, desde las peñas el malestar es palpable. «No lo vamos a recurrir porque es una tasa y hay que pagarla, pero no estamos de acuerdo», advirtió el presidente de la peña El Jarro, el primer colectivo afectado por esta medida.«Nos llamaron el viernes diciéndonos que si no pagábamos no podíamos organizar nada», recordó.
Según el informe de la secretaria, los hinchables deberán respetar una separación mínima de tres metros con las fachadas de inmuebles cercanos. Además, su instalación se efectuará sobre terrenos firmes y lisos, los anclajes deberán seguir las directrices de la Sección de Urbanismo y las discos móviles han de ajustarse a los horarios fijados. Y se mostraba además rotunda al advertir a la regidora que si no exige el cumplimiento de la obligación tributaria, podría incurrir en responsabilidad directa o subsidiaria. En otras palabras, si no impone el pago lo deberá asumir ella misma.Sea como fuere, este decreto ha sido para algunos «la gota que ha colmado el vaso». «Ya son muchos frentes abiertos», lamentaba el presidente de la peña El Niño de la Capea, Jonathan Talavera, consciente de que ya hay voces que reclaman medidas contundentes.A la espera de que los colectivos mantengan una reunión mañana, barajan la opción de cerrar las bodegas y desaparecer del programa de fiestas del próximo mes de septiembre al considerar que la tasa es injusta al carecer ánimo de lucro y abrir los juegos hinchables a todos los niños aunque no pertenezcan a las peñas.Si la declaración BIC supuso para las bodegas un jarro de agua fría al entender que se había hecho mal y con prisas, el hecho de que la Concejalía de Turismo haya retirado las ayudas de 2.000 euros que hasta ahora recibían para el mantenimiento y limpieza de las bodegas ha terminado con su paciencia. «Al final tendremos que pagar hasta por animar las calles», lamentaba Talavera a sabiendas de que las subvenciones de la Junta salen cuando salen y hay que ver si se cumplen o no los requisitos.Y mientras tanto el tiempo pasa. «Nosotros hemos tenido que parar la obra porque Urbanismo nos dijo que hay que esperar a que hagan un estudio de cómo está la zona y nos preocupa porque nuestra bodega linda con otra (La Alegría de la Cantina), que cualquier día se inunda o algo peor», explicó consciente de que entre Patrimonio y el Ayuntamiento están «atados de pies y manos». «Las peñas están muy enfadadas», añadía el presidente de Tierra Aranda.