RIBERA
Páramo de Guzmán prepara la reconstrucción de la quesería
Los trabajos comenzarán a lo largo del último trimestre del presente año

El incendio marcó un antes y un después para la familia y la actividad de la empresa, que sus miembros prevén recuperar poco a poco.-ECB
Antes de aquella fatídica chispa, todo iba viento en popa, sobre todo desde que el New York Times y el bestseller estadounidense The Telling Room, de Michael Paterniti, dijeron que en Páramo de Guzmán estaba el mejor queso del mundo. La factoría artesanal burgalesa se ponía en el mapa desbordada por los pedidos americanos pero llegó el 1 de mayo de 2014; un día soleado en el que todo parecía normal, hasta que a las 16.30 horas el destino decidió que había llegado el momento de volver a la casilla de salida.Una radial hizo el resto. El panorama era dantesco. Tras un intenso fuego, la fábrica de 2.000 metros cuadrados que estaba a punto de cumplir su trigésimo aniversario quedó reducida a amasijos de hierro y vigas dobladas como plastilina. No hubo que lamentar heridos pero sí hizo falta coraje, ganas y una buena dosis de esperanza para salir adelante. «Recuerdo que era uno de los últimos días de elaboración y estábamos en el descanso», rememora la gerente, Cayetana Santos.El hecho de que fuera uno de los últimos días de elaboración no es baladí: la fábrica estaba llena. «Solo nos quedó un queso en la nevera de la tienda de la bodega».Tras los días de angustia, de seguros, llegó el momento de decidir y la rendición no era una opción. «Estudiamos varias opciones. Nos llamaron muchísimas empresas para brindarnos su apoyo y al final empezamos a elaborar en una quesería cercana de Vadorrey».El único queso que sobrevivió fue subastado en la casa de arte y subastas Durán de Madrid. Los casi 300 euros que se consiguieron con la venta (iba acompañado de la novela que lo encumbró) se destinaron a ayudar a los niños de la Fundación Educo. «Creo que fue un buen final y un buen principio», asegura.ReconstrucciónHoy, tres años más tarde, comienza la reconstrucción. «Estamos analizando varios proyectos y la idea es que las obras empiecen en el último trimestre de este año», avanza a este periódico mientras deja algo claro: la quesería será más pequeña. «Antes estaba sobredimensionada así que vamos a aprovechar para ajustar bien el proyecto a nuestras necesidades reales».Por el momento, hasta que la obra se desarrolle y puedan volver a elaborar ‘en casa’, la producción seguirá limitada a menos del 40%.Sin duda, el incendio de la quesería supuso para esta empresa un antes y un después. Y es que, era una pieza importante dentro de un engranaje formado por la bodega Páramo de Guzmán, el hotel y el restaurante Raíz. «La quesería nos daba bastante vida porque nos diferenciábamos del resto», asegura a sabiendas de que el cierre temporal del restaurante (ya está operativo con nueva gestión), y del hotel (abierto ya tras una remodelación) tampoco ha ayudado.Dicho esto, en Páramo de Guzmán tienen las cosas muy claras. Reabierto el hotel y el restaurante (de inspiración cántabra con fusión de pescados y gastronomía castellana), se completará con la construcción de un túnel de 500 metros, con el que unirán la antigua bodega subterránea con una nueva en la que pretenden fomentar el enoturismo. La obra comenzó en 2014 con un presupuesto de 1 millón de euros y el objetivo es abrirlo en un plazo de seis meses. «El fuego se supera», afirma contundente y agradecida a un equipo que lo ha dado todo. «Aquí estamos todos para todo», concluye.