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Alma de los pinares

Canicosa de la Sierra es uno de esos pueblos donde se mezclan la tradición, la fiesta y la cultura

Burgos

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PABLO ROJO BURGOS

Canicosa de la Sierra es un municipio situado en pleno corazón de la comarca de Pinares, a pocos kilómetros de la frontera con Soria y a un paso de Quintanar y Regumiel. Esta zona está caracterizada por la abundancia de pino silvestre y de vida vegetal y animal. Así como por el aprovechamiento económico que se realiza desde hace siglos de la riqueza forestal, mineral y animal pinariega.

El origen de esta población se remonta a los tiempos prerromanos. Canicosa y sus alrededores, al igual que gran parte de la península ibérica, fue habitada por las diferentes tribus celtíberas. En este caso la ocupación de los territorios comprendidos entre el sur de las provincias de La Rioja y Burgos correspondería a la tribu de los peledones. De ella hay que destacar la cultura de los Castros, especialmente significativos en Soria.

Con la llegada de la paz romana tras la conquista se produjo la población de los valles del territorio al bajar las gentes de las montañas. A partir de aquí es cuando realmente podemos hablar del comienzo del municipio.

Durante la Edad Media la localidad formó parte del Alfoz de Lara, tal como se menciona en textos oficiales de 1068. Más tarde, a comienzos del siglo XIX, tenemos constancia de que el cura Merino, conocido personaje de la Guerra de la Independencia, permaneció alojado en un campamento de la Peña de la Mina. Años mas tarde, durante la Primera Guerra Carlista, se sabe que el carlista Juan Manuel Balmaseda se movió por este pueblo y otros de la zona.

Dejando de un lado la historia del pueblo, encontramos la Iglesia de Canicosa, en honor al patrón San Esteban y levantada sobre una antigua iglesia rupestre en el siglo XVI. En la misma se fueron haciendo reformas posteriores hasta llegar a hoy en día. Además, en esta se encuentra uno de los pocos restos que quedan de la época celtíbera, se trata de una figura iconográfica asociada a la losa de una tumba de la época. Del mismo periodo podemos destacar el Castro, un asentamiento celtíbero situado en la parte alta del pueblo.

En cuanto a edificaciones de carácter religioso, aparte de la misma iglesia podemos encontrar las ermitas de San Roque; de la Virgen del Carrascal, situada en un monte al suroeste de la localidad; y finalmente, la ermita de la Veracruz, construida a finales del XVII.

Las fiestas patronales del pueblo corresponden a la Virgen del Carrascal y a San Roque y transcurren durante los días 14, 15, 16 y 17 de agosto. Estas comienzan con la llamada ‘Pingada del mayo’, festejo celebrado en gran parte de los pueblos de la zona. Son unos bueyes los que llevan el mayo hasta la explanada situada al lado de la ermita de San Roque, y una vez allí , los mozos se dedican a levantarlo. Después tiene lugar el desfile de las peñas, donde la mayoría tiene asegurado el acabar empapado en vino, y el pregón en la plaza del ayuntamiento. El 15 se celebra una misa en honor a la Virgen y el 16, al santo. El último día, conocido como ‘Sanroquito’, tiene lugar una misa y una procesión en la ermita de la Virgen, después se procede a repartir vino, queso y pan entre los asistentes. Por último, estos mismos acaban en la plaza del ayuntamiento empapados, al igual que el primer día, de agua y vino.

En Canicosa también cobran una gran importancia las cofradías. Pese a que en la antigüedad el número de estas fueses mucho mayor, hoy solo quedan dos: la Cofradía de San Sebastián y la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, antes conocida como la de San Bartolomé. Las fiestas de estas se celebran en enero. La Cofradía de San Sebastián las celebra el 20 de enero y la del Dulce Nombre de Jesús el segundo domingo después de reyes.

Cabe destacar también la Romería de Nuestra Señora de Revenga, celebrada en el Comunero de Revenga, un espacio compartido por los pueblos de Canicosa, Quintanar y Regumiel de la Sierra. Se trata de una festividad que se remonta al siglo XVI y que se celebra el último fin de semana de mayo.

Canicosa también ofrece diversas posibilidades para los que prefieran pasar un día en el monte. La situación privilegiada del municipio para este asunto permite a los amantes de la montaña poder disfrutar de multitud de rutas por la conocida como Tierra de Pinares.

En cuanto a gastronomía, los platos típicos del municipio son el cordero asado, el cordero lechal, las sopas de ajo, los níscalos con jamón y los cangrejos guiso.

En definitiva, Canicosa de la Sierra ofrece multitud de posibilidades a aquellos que quieran ir allí a pasar su día y asegura una agradable visita.

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