GAROÑA- PASOS HACIA EL CIERRE
El desmantelado de Garoña, un camino largo y aún oscuro
Nuclenor debe retirar todos los residuos antes de transferir la propiedad a Enresa, pero ésta no cuenta con recipientes suficientes para dicha retirada

Los trabajadores tendrán como principal objetivo mantener la seguridad y realizar las labores hacia el desmantelado.-ECB
El desmantelamiento de la central de Santa María de Garoña se vislumbra como un muy largo y tortuoso camino con más sombras que luces, del que se desconoce la duración y calendario de actuaciones a seguir por parte de cada uno de los agentes implicados. Si bien son claros algunos de los primeros pasos a dar, no se sabe aún cómo ni cuándo se llevarán a cabo, al estar en el aire factores esenciales en dicho proceso.El primero de ellos, el calendario de trabajos que a lo largo de la próxima década irán destinados al capítulo final de la central burgalesa -el desmantelado de estas instalaciones por parte de Enresa-, una vez conocida la pasada semana, la decisión del Gobierno central de no autorizar la puesta en marcha de nuevo de Garoña.«Y con dichas labores, el número de trabajadores que se destinarán a éstos, y que desde el comité de empresa negociaremos con Nuclenor para que sea el mayor número posible», avanzó Pedro San Millán, miembro de dicho comité además de máximo responsable de UGT en la central.Aunque -como añade- «es una traba ‘algo’ menor», ya que se parte de un número mínimo de personal imprescindible para todas y cada una de estas actuaciones -tanto de la plantilla como de las empresas auxiliares-, «cifra ya especificada en el informe que años atrás emitió el propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)».Más complicación traerán consigo sin embargo -en su opinión-, factores esenciales como la futura transferencia de la propiedad de la central de forma oficial de Nuclenor -empresa propietaria de la central coparticipada al 50% por Endesa e Iberdrola- a Enresa (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos S.A), encargada propiamente del futuro desmantelado.Así como la entrega por parte de Nuclenor a Enresa, ‘de la casa limpia’, pues dicho traspaso de propiedad de la central se hará efectivo una vez que de ésta se hayan retirado todos los residuos del combustible ya quemado, además de aquél que aún hay en la piscina de la central a pesar de la paralización de su actividad desde 2013.Y es ahí donde surgen algunas de las grandes dudas. San Millán concreta que Nuclenor «necesitará más de 50 contenedores especiales -comúnmente denominados sarcófagos-, para el traslado y contención de los residuos que hay actualmente en la central, y no existen pues Enresa apenas ha construido 5 hasta el momento», advierte, confesando desconocer el tiempo de construcción que lleva cada uno de estos receptáculos tan especiales, «cuyo coste individual ronda los 3 millones de euros», cifra.Contenedores que estaba previsto que trasladaran el peligroso material hasta el Almacén Temporal Centralizado (ATC) proyectado en la localidad manchega de Villar de las Cañas, para luego volver vacíos y ser reutilizados. «Lo que no podrá ser, pues a día de hoy no se ha iniciado siquiera la construcción de dicho ATC, que aún está en pasos de tramitación», detalla.Además del personal del que por su parte deberá disponer Enresa, actualmente inmersa en las últimas fases de desmantelamiento de la empresa de Zorita, iniciadas en 2010, «y que al encontrarse en sus últimas etapas quizás puedan estar totalmente acabadas antes de centrarse en Garoña», se pregunta.Cuestiones aún por solucionar y que como Enresa explica a través del comunicado emitido por sus responsables el 2 de agosto -tras conocerse la desautorización ministerial-, «son pasos previos a llevar a cabo por Nuclenor». Antes de que ella inicie también la tramitación administrativa de cara a la aceptación de la titularidad de Garoña -«pues hasta ese momento seguirá siendo responsable Nuclenor»-, y su posterior desmonte.De forma paralela, Enresa iniciará su parte del proceso, «el cual comenzará con la elaboración del pertinente proyecto centrado en las características específicas de la central de Garoña, ya que en cada caso se elabora ‘un traje a medida’», detallan desde Enresa.Redacción que, como añaden en su comunicado, será paralela al «inicio de la preparación de toda la documentación necesaria para la solicitud de autorización de desmantelamiento y la transferencia de la titularidad». Así como del comienzo «de un proceso administrativo que pasará por la presentación al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital del Estudio Básico de Estrategias para el desmantelamiento de la central y del propio Plan de Desmantelamiento, que también se enviará al CSN. Además de la petición de autorización de desmantelamiento, y de forma paralela, la presentación del Estudio de Impacto Ambiental», detalla Enresa a través de dicha nota.La mesa de negociación entre plantilla y empresa se crea hoySin prisa pero sin pausa. De esta forma se van dando los pasos previos al desmantelado de Garoña que protagonizará el último capítulo de su historia y que se cree que se alargue entre 13 y 17 años. De hecho, el más inmediato fue ayer una reunión del comité de empresa donde se decidió elegir a los 4 compañeros que, en representación de los trabajadores, se sentarán en la mesa de negociación con la empresa.Trámite que si bien ambas partes acordaron la pasada semana que «se realizaría en breve», hoy da el pistoletazo de salida con su constitución, con la voz de 10 miembros: un secretario, un presidente, 4 representantes de los empleados y 4 de Nuclenor, empresa propietaria de la central formada al 50% por Iberdrola y Endesa. «Y que como también ya acordamos los empleados la pasada semana, los nuestros pertenecerán a cada uno de los cuatro sindicatos que tienen representación entre la plantilla», comenta Pedro San Millán, miembro del comité y máximo responsable del sindicato UGT entre la plantilla.Así, concreta que serán -junto al propio San Millán por la Unión General de Trabajadores y Samuel Núñez como su suplente en caso de ausencia-, sus compañeros de USO Alberto César González (presidente a su vez del comité de empresa) y Ernesto Ortiz de suplente; desde ALOG Alberto Fernández y Pablo Alonso de suplente, y Francisco Javier Patón y su suplente Luis Valcárcel, éstos últimos por el sindicato ACP-ATyPE.La mesa la completarán el secretario y presidente de la misma, además de 4 representantes de Nuclenor. Cargos todos ellos que como prevé San Millán, la empresa dé a conocer hoy durante la reunión de constitución de la mesa, «donde pediremos que el primer acuerdo sea fijar la fecha de la primera reunión efectiva de la mesa a principios de septiembre».Si bien entiende que las fechas actuales son poco útiles, «ya que hoy más del 50% de la plantilla, de la que forman parte 229 personas, está de vacaciones», cifra, «la intención es que los encuentros a dos bandas corran paralelos al calendario de actuaciones que Nuclenor debe desarrollar».Y en las que se involucrará a todos los trabajadores que se pueda, ya que como recordó San Millán, una de las explicaciones que Nuclenor trasladó a la plantilla la pasada semana -tras conocerse la decisión ministerial de no autorizar la reactivación de la central-, «fue que toda la actividad de Nuclenor a partir de ahora, se dirigiría a la retirada de residuos, al mantenimiento de la seguridad y a labores en colaboración con Enresa para el futuro desmantelado», recordó.Paso imprescindible, añade, la creación de la mesa paritaria para negociar el futuro del personal, con la que se retoman conversaciones iniciadas en su día y paradas tras la propia paralización de la empresa. «Y que se retoman ahora pues no es verdad lo que dijo el ministro de que hubiera ya un acuerdo entre empresa y trabajadores», recalca San Millán. «Es ahora cuando van a comenzar», remarca.