Los pancorbinos reviven los oficios y costumbres de vida del pasado siglo
El lavadero fue el punto neurálgico de la popular recreación, con la que recuperó su papel de lugar de labor y de encuentro social

A los miembros de la asociación organizadora se sumaron los más pequeños y numeroso público curioso.-G. G.
Contar con testigos que vivieron en la sociedad rural de mediados del pasado siglo ha permitido mostrar en Pancorbo a las nuevas generaciones oficios y tareas hoy prácticamente extintos. La gran diferencia de aquélla con la actual pudo verse gracias a la asociación Amigos de Pancorbo en una recreación de las labores cotidianas en el lavadero del la villa. Prácticas que recordaron cómo su realización en los núcleos rurales era, a su vez, el epicentro de la vida social donde se daban cita sobre todo las mujeres que comentaban así las últimas novedades de la villa y sus lugareños.Así, pudo verse a los más pequeños junto a los mayores lavando la ropa en los enormes pilones con las pastillas de jabón casero de grasa, frotándola después contra la desgastada piedra las prendas.Heredar la profesión era también común entre padres e hijos hasta finales del siglo XX, lago que recordó el herrero de Pancorbo, quien empuñaba de nuevo las herramientas del oficio, con clarísimas evidencias de una larga labor al reparar piezas de uso habitual entre los pancorbinos hasta hace bien poco. A poca distancia las hábiles y expertas manos de la panadera amasaban la pasta del pan, rodeada de niños que se esforzaban en conseguir la mezcla correcta de agua, levadura y sal de este alimento básico.Muy cerca, y más diestras manos, mostraba cómo la matanza tradicional se convertía en embutidos artesanales que en aquellos duros inviernos pasados, garantizaban la supervivencia familiar.Como era costumbre en el pasado, las mujeres más mayores dedicaban su tiempo a reunirse con las labores de tejido entre las manos abarcando desde las labores de punto hasta el encaje de bolillos.Siguiendo la línea temporal también se recordó el inicio de la mecanización en los hogares rurales con la aparición de las primeras máquinas de coser a pedales, acompañadas con las planchas de hierro que cerraban el círculo iniciado en el lavadero. El tiempo de ocio también estuvo presente en la recreación con jóvenes vestidos con las ropas de los trabajadores del campo jugando a los naipes y degustando el áspero vino norteño.Numeroso público fue testigo de las diversas escenas recreadas por más de medio centenar de pancorbinos, siendo muchos los que decidían bajar para ver más de cerca las tareas que se ejecutaban, y que les hizo recordar antiguas escenas y personas con las que compartieron tiempo atrás y en primera persona, las faenas del campo o las horas de lavado con el frío agua del Oroncillo.