El Correo de Burgos

RIBERA

El número de bodas por la Iglesia cae en Aranda un 70%

«Antes era la única opción y ahora es una más», advierte el párroco de Santa María

Boda civil celebrada en el hotel Montermoso, que también aprecia un descenso de ceremonias religiosas.-MONTERMOSO

Boda civil celebrada en el hotel Montermoso, que también aprecia un descenso de ceremonias religiosas.-MONTERMOSO

Burgos

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Hasta hace unos años pasar por el altar era algo imprescindible si se quería iniciar una vida en pareja, pero hoy el panorama es bien distinto y así se refleja en el acusado descenso de las bodas religiosas en Aranda de Duero, donde en dos décadas se ha experimentado una caída del 70%.Si tenemos en cuenta que nueve de cada diez enlaces católicos que se realizan en la ciudad se celebran en las iglesias de Santa María y de la Virgen de las Viñas, los datos son sorprendentes. De las 89 bodas registradas en el año 1999 o las 92 de 2004 se ha pasado a 27 en 2016 y a 21 en lo que va de año. El declive comenzó a apreciarse con la crisis, en los años 2011, con 54 enlaces, y 2012, con 42, hasta llegar a 2015 con 28. «Antes era la única opción y ahora es una más», advierte el nuevo párroco de Santa María, Miguel Ángel Villalmanzo, consciente de que entre los motivos puede estar la crisis, el paro juvenil, el elevado coste de los banquetes o la pérdida de fe.Porque lo cierto es que la tendencia cambia en el caso de las bodas civiles, donde se aprecia un incremento. «En el Ayuntamiento desde luego han subido, sobre todo ahora que las derivan del Juzgado», asegura el concejal de Renovación Arandina Progresista (RAP), Eusebio Martín, uno de los ediles que más bodas de este tipo ha oficiado. «En todos estos años habré participado en una centena», subraya.En este caso, aunque el año pasado se produjo una caída del 40% con respecto al anterior al pasar de 57 eventos a 34, en lo que va de 2017 el cómputo se ha recuperado hasta los 54 enlaces civiles.

Sin duda, la reducción de bodas tiene su impacto económico, comenzando por los restaurantes especializados en grandes eventos. «Con la crisis el número de bodas ha bajado y también el número de invitados», sostiene desde la finca Los Rastrojos, David Izquierdo.Disminuye la demanda pero se multiplica la oferta, y si hace dos décadas el negocio se repartía entre tres espacios, en los últimos diez años han entrado en el juego otras propuestas como Torremilanos, La Casona de La Vid, Lerma, Cepa 21 o fincas privadas que también se alquilan.«Hace años, en tiempos de mi padre, dábamos hasta 90 bodas al año al doblar viernes y sábados. Ahora es impensable, también porque los novios quieren estar tranquilos, sin coincidir con otra boda y sin estar pendientes del reloj», argumenta el gerente de Montermoso, Íñigo Samaniego.En su hotel, la estadística se cumple. «Hasta hace tres años, el 70% de las bodas eran religiosas y ahora estamos al 50%. En cuanto a los comensales, antes la media era de 180 y ahora ha bajado a 120», apunta convencido de que con la tesitura actual, el único camino es «no dormirse en los laureles», innovar y apostar por la calidad. «Nosotros desde que renovamos el espacio estamos muy contentos y este año ha sido el mejor», concluye esperanzado.Por lo general, el 85% de las bodas se organizan en Aranda entre los meses de mayo y octubre. El precio del menú parte de 90 euros el más económico, aunque luego hay que añadir la música del Dj y las copas.

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