Revenga instará a la Junta a que proteja sus necrópolis
Un libro reúne los datos de las excavaciones en la zona, que confirman que estaba habitada desde el siglo V, lo que ubica la zona en el epicentro de las investigaciones

Las excavaciones las ha llevado a cabo un equipo multidisciplinar de expertos de varias universidades españolas.-ECB
La necrópolis de Revenga es algo más que simples elementos funerarios que conservan un pequeño àpice del pasado burgalés. Son el punto de partida de una serie de trabajos con los que, tras varias campañas de excavación, «hoy podemos asegurar que la zona no estuvo despoblada como creíamos los historiadores, sino que estuvo habitada desde, al menos, el siglo V».Afirmación que convierte Revenga en el punto clave de una serie de descubrimientos que obligan a los expertos a replantearse el pasado del Alto Ebro. «Pues fue en verdad lugar de establecimiento de pequeños asentamientos desvinculados de los enclaves romanos, cuyas gentes vivían de la naturaleza que les rodeaba y en paz, ya que no se ha hallado ningún elemento defensivo», explica Karen Álvaro.Profesora de la Universidad de Barcelona -y una de las responsables de las sucesivas excavaciones que desde 2014 han tenido este paraje como eje principal-, la investigadora presentó ayer el libro en el que se han reunido parte de estos nuevos datos hallados en este espacio. Fruto de unos trabajos iniciados en la necrópolis y que al ir más allá, «ya nos hablan de la construcción de una iglesia, de sus usos alimentarios o del posible uso de arcilla o hierro en sus útiles diarios, gracias a semillas y restos de escoria hallados en la zona, pautas que queremos seguir ampliando en sucesivas campañas», comentó.Titulado ‘Yacimiento iglesia, necrópolis y aldea’, con este libro han querido trasladar al público lo encontrado estos años. «Y hacerlo de una forma didáctica añadiendo a los datos científicos gran número de ilustraciones y fotos que sin embargo, no restan rigor científico al contenido», explica Álvaro. Añade que, de hecho, tiene la esperanza de que a este primero se sume un segundo libro, «pues lo que hemos encontrado pone Revenga en el mapa de las investigaciones sobre el Alto Ebro, en las que estamos trabajando no sólo nosotros sino también investigadores de las universidades del País Vasco y Madrid, dando así lugar a intercambios continuos entre unos y otros».De ahí que hayan marcado, entre los objetivos para 2018, no sólo continuar con una nueva campaña de trabajos en el lugar, sino lograr una mayor implicación de la Junta. «Y no tanto para las excavaciones, cuyo coste no es muy elevado y en el que contamos con el apoyo del Comunero de Revenga, sino para la posterior conservación de lo que se excave», detalló.Y evitar así que desaparezcan estos restos repartidos por las más de 2 hectáreas de extensión con que cuenta el conocido paraje, «pues trabajamos en pequeños espacios que luego quedan al aire libre y con ello, en peligro ante el vandalismo y las inclemencias del tiempo».Junto a la docente estuvo el diputado provincial y alcalde de Canicosa de la Sierra, Ramiro Ibáñez, uno de los tres ayuntamientos que junto a Regumiel de la Sierra y Quintanar de la Sierra, gestiona de forma rotatoria el paraje del Comunero de Revenga en el que han llevado a cabo los trabajos. «Desde el principio estuvimos encantados de que decidieran retomarlos, pues reforzaban lo que siempre hemos pensado de eseparaje, que es un enclave muy rico sin apenas conocer y que queremos mostrar a todos, labor en la que agradecemos mucho la ayuda de este grupo de expertos».Añadió que el libro, de unas 200 páginas y del que la Diputación ha editado un millar de ejemplares, «se pondrá a la venta en la Casa de la Madera a un precio de 20 euros, dinero que se reenvertirá pues financiará futuros trabajos», afirmó el alcalde serrano.La investigadora, coautora del libro junto a las también docentes Esther Travé y María Dolores López, recuerda que la zona de Revenga ya había sido objeto de investigación en los años 60, al centrar un catedrático barcelonés su investigación en las necrópolis españolas. Trabajos que se aparcaron y se retomaron en los años 90, aunque no fue hasta 2014 en que la Junta dio los permisos necesarios para las primeras intervenciones.«Fue entonces cuando comenzamos las campañas de excavación un equipo multidisciplinar en el que participamos profesores y alumnos de diversas universidades como somos la de Barcelona, pero también del País Vasco, Madrid o Granada», detalló. De ahí que los trabajos se hayan convertido en una apuesta conjunta, «lo que nos lleva a reunirnos con frecuencia para compartir información, pues desde diferentes puntos, todos trabajos en áreas similares». añadió.Labores en las que como destacaron ambos, este año también han jugado un papel destacado los vecinos, quienes de forma voluntaria participaron en la campaña realizada en agosto. Por ello, agradecieron que hayan querido implicarse en esta labor, «que no sólo recupera un pequeño trozo del pasado de la zona, sino que da sentido a estas estructuras que están ahí como un lazo directo con quienes poblaron la zona siglos atrás». De ahí que tanto desde el equipo multidisciplinar como desde la comunidad que configura el Comunero de Revenga, hayan invitado de nuevo a los vecinos y voluntarios que lo deseen a colaborar con ellos en la próxima campaña «que esperamos tenga lugar de nuevo en agosto», avanzó Álvaro.Y es que como aseguran ambos, aún queda mucho por hacer, sólo es el principio para ellos como investigadores y para nosotros como ayuntamientos que tenemos como fin convertir esta riqueza cultural en un reclamo turístico más», afirmó Ibáñez, «pues insisto, esto no ha hecho más que empezar», aseguró.