RIBERA
El Santos Reyes requerirá ayuda en caso de haber epidemia de gripe
La escasez de camas, por las obras de la Unidad de Oncología, complica la organización

Imagen de archivo de la última visita del consejero de Sanidad (centro) a la localidad arandina.-L. V.
Mientras las administraciones realizan los trámites burocráticos para materializar la construcción del futuro hospital comarcal, la vida en el hospital Santos Reyes continúa con cierta preocupación, porque aunque las obras de la nueva Unidad de Oncología van cumpliendo plazos, las 8 camas que se retiraron de la Unidad de Cirugía sin Ingreso (UCSI), - para dar cabida a los pacientes oncológicos-, pueden afectar a la capacidad del hospital si se produce una epidemia de gripe. Algo por otro lado frecuente en estas fechas.Si esta situación llega, explican fuentes médicas, el colapso podría afectar a las cirugías. Algunos pacientes, los menos graves, podrían ser derivados si es necesario a la clínica ‘La Luz’, mientras que los más graves podrían ser trasladados al Hospital de Burgos o al de Valladolid. «El buen tiempo por ahora, nos está ayudando», aseguran a sabiendas de que en un hospital de 111 camas, «8 son muchas».PacientesHay que recordar que los pacientes oncológicos fueron derivados al interior del hospital el 22 de septiembre. En la sala están ya los diez sillones que se habilitarán en el nuevo prefabricado, cuatro más que en la vieja instalación. Además habrá dos camas para los pacientes que no puedan recibir el tratamiento, sentados. «Va a quedar muy bien», garantiza el director del hospital, Santiago Rodríguez Merino.Tras desmontar la vieja estructura y colocar la plataforma, el lunes los operarios comenzarán a instalar la estructura externa de la unidad oncológica antes de afrontar todo el proceso interior, «que es más laborioso». Según los cálculos de la dirección del Santos Reyes, el nuevo servicio entrará en funcionamiento en enero de 2018.TrasladoTerminará entonces un servicio catalogado por muchos como ‘precario’, que cuando llegó en 2010 a Aranda fue bien recibido pues evitaba el traslado de los enfermos a Burgos, pero que enseguida mostró sus carencias. El barracón que se diseñó ante la imposibilidad de contar con un espacio físico en el interior del hospital Santos Reyes fue una solución temporal pero el tiempo pasó y los seis sillones se quedaron cortos. Al final, muchos pacientes recibían sus tratamientos en sillas de oficina no adaptadas. El espacio era ínfimo.En la nueva construcción hasta diez enfermos de cáncer podrán recibir tratamiento de forma simultánea. Además se podrá compatibilizar el espacio con los pacientes hematológicos, que hasta ahora recibían transfusiones en habitaciones de planta.A la espera de una respuestaDos semanas después de enviar las alegaciones con las que pretenden mejorar el plan funcional que sentará las bases del nuevo hospital ribereño, las asociaciones de vecinos han remitido un escrito al consejero regional de Salud, Antonio María Sáez Aguado, para que informe sobre los cambios y las sugerencias que se admitirán.Hay que recordar que las propuestas ciudadanas al plan funcional fueron elaboradas por las asociaciones de vecinos, los sindicatos UGT, CCOO y CNT y las asociaciones relacionadas con la salud como Salud Mental, la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer o la Asociación de Discapacitados Físicos de Aranda de Duero, entre otras.Las principales demandas hacían hincapié en la necesidad de incluir las especialidades de alergología, neumología, reumatología y endocrinología. En el ámbito de la Otorrinolaringología, instaban a Sanidad a reincorporar la plaza que se suprimió en el año 2011 y en Oftalmología solicitaban potenciar un departamento donde solo hay dos profesionales en horario de mañana. «Pedimos equiparar a Aranda con el resto de hospitales comarcales», insisten.A raíz de una propuesta de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de la Ribera, Afar, -cuyos 840 afectados de la comarca gastan en cada traslado a Burgos una media de 18 euros-, los colectivos piden que se incluya la especialidad de Neurología y que se creen plazas para un nuevo psiquiatra, un nuevo psicólogo y una nueva enfermera especializada. «Los problemas psicológicos y emocionales se encuentran entre el 33% y el 53% de las consultas que reciben los médicos de familia», argumentan al recordar que estas patologías, especialmente los problemas de ansiedad, representan la segunda causa de baja laboral, y son el tercer grupo que mayor gasto genera en la sanidad pública. Conscientes de que los niños no son ajenos, reclaman también un psicólogo infantil.Por otro lado, el escrito manifiesta la preocupación por la accesibilidad del nuevo hospital y por el número de camas ya que, en su opinión, harían falta 150 y no las 134 proyectadas.