MIRANDA
Investigan diez incendios de contenedores en mes y medio
La Policía trata de esclarecer el hallazgo de dos perros muertos junto a un container en llamas / La «salvajada», en principio, no guarda relación con el resto de siniestros

Contenedores calcinados en Miranda de Ebro en agosto de 2015, un año aciago para el mobiliario urbano.-E. M.
En tan solo mes y medio, una decena de contenedores han ardido en distintos puntos de Miranda de Ebro. Todo parece indicar que los incendios llevan la misma firma y la Policía permanece alerta con el objetivo de esclarecer su autoría lo antes posible. Mientras tanto, la ciudad se enfrenta a un nuevo repunte de estos actos vandálicos. La última tanda, en 2015, se saldó con 22 containers en llamas durante los primeros ocho meses del año.La broma no sale barata precisamente, máxime cuando la mayoría de los contenedores acaban completamente inutilizables. De hecho, por aquel entonces, el Ayuntamiento estimó que la reposición de los 80 destruidos en el último lustro rondaba los 200.000 euros. Meses después, concretamente a mediados de noviembre, la Policía detuvo a tres menores que consideraron divertido detonar un artefacto explosivo de gran potencia en un container de reciclaje ubicado en la calle Máquina de Vapor. Su participación estaba clara, ya que uno de ellos requirió asistencia quirúrgica en el hospital Santiago Apóstol por las importantes lesiones que presentaba en la cara y en un brazo.En esta nueva oleada, la calle Santa Lucía se ha convertido en un punto conflictivo, ya que en los últimos tiempos ha registrado dos siniestros de este tipo. La última intervención de los bomberos en dicha vía, el pasado 29 de diciembre, culminó con un macabro hallazgo. Según detalla la concejala de Policía Local, Laura Torres, cuando los efectivos policiales movían el contenedor para evitar que las llamas se propagasen a una furgoneta estacionada justo al lado, localizaron dos cajas sobre unos colchones. En su interior, para su sorpresa, había dos perros completamente calcinados a consecuencia del fuego.Una vez extinguido el incendio, la Policía Local se hizo cargo de los restos mortales de ambos animales para su posterior entrega a un veterinario con el fin de localizar sus respectivos microchips y, por ende, a su propietario. A la espera de novedades en ese sentido, la opción de que estuviesen vivos antes del siniestro es «prácticamente descartable» porque se trataba de dos ejemplares adultos que, de quedarse dormidos, hubiesen huido despavoridos al notar el calor de las llamas. Por otro lado, de momento «no se puede establecer ninguna relación» entre la deflagración y la «salvajada» cometida con los perros.Aparte de valorar la actuación de los bomberos y la Policía a la hora de «minimizar los riesgos», Torres recalca que los canes «no se quemaron por falta de actuación municipal». Además, desmiente los rumores que han circulado por la ciudad en los últimos días de que eran cachorros o de que se habían sido arrojados al interior del contenedor.En respuesta a la «cruel muerte» de los canes «a manos de un ser o seres sin escrúpulos ni corazón», el área de Protección Animal de Izquierda Unida en Miranda mostraba ayer su «total repulsa a este tipo de actos lamentables que nos alejan de una sociedad civilizada y respetuosa». Por este motivo, la formación hace un llamamiento a la ciudadanía para «aportar algún dato» que permita identificar a su propietario «por si hay posibilidad de denuncia».Según la responsable de dicha área, Inmaculada Patón, por mucho que estos hechos sean constitutivos de delito, «las leyes contra el maltrato son muy ligeras y abiertas a la interpretación». Además, el principal problema de estos casos es que «los tienes que demostrar» y no siempre es fácil.A pesar de que IU solicitará un informe al equipo de Gobierno, Patón cree que «no nos van a dar información». Su sospecha se ampara, básicamente, en la denuncia pública de la formación el pasado mes de octubre, cuando una dotación de la Policía Local abatió a una vaca que se había escapado del matadero. «Estamos detrás, pero no nos dan información», asevera en referencia al informe que su formación pidió para saber quién dio la orden de efectuar los disparos y si el arma era reglamentaria o de un particular.